¡Llegó el tiempo del cumplimiento de todas las promesas de Dios!

En Génesis 16:16 “Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael”*, pero en el verso siguiente Abraham ya tenía 99 años: Génesis 17:1 "Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto”. Entre un verso y el otro hay 13 años esperando por una promesa, pero si Dios lo dice, puedes tener la certeza que Él lo cumplirá. *Josué 21:45 “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió”.

Hay una ruta que Dios siguió con Abraham para llevarlo al cumplimiento de esta promesa, y es la que queremos compartir contigo hoy en estos 3 pasos:

1. Salir de Mesopotamia: Era preciso que saliera de esta nación que era idólatra y mundana. La bendición de Dios no va a llegar en el lugar de la idolatría, no va a llegar en el mundo. Aquí es importante resaltar que lo que tú vas a recibir, no tiene nada que ver con la forma en que el mundo lo hace. No es de la forma corriente, sino que Dios lo hace sobrenaturalmente.

2. Salir de Harán: Luego de que Abraham salió de Mesopotamia a la tierra de Canaán, fue hasta Harán y se quedó allí, pero en este lugar muró Taré el padre de Abraham y él no pudo escuchar la voz de Dios. Harán es un lugar de muerte. De igual manera, cuando tú decides servir al Señor no te puedes quedar en la mitad del camino, Harán es el lugar de los tibios y mediocres, donde no obra la fe y Dios no habla. Es necesario que tomes el paso de salir de tu tibieza, porque si lo haces, Dios comenzará a entregarte territorio.

3. Quitar los Lot: Hubo una contienda entre los pastores de Abraham y los de su sobrino Lot. Debido a esto, Abraham le dice a Lot que se separen. Cuando Lot se va, Dios le dice a Abraham levántate y mira porque todo lo que puedas ver te lo daré. La orden que Dios le había dado era salir de su tierra y de su parentela, pero tenía uno que se llamaba venda, le tapaba los ojos y no le permitía ver la tierra que Dios tenía para Él.

Llegó el tiempo del cumplimiento de todas las promesas de Dios, por eso es necesario que salgas de tu Mesopotamia, de Harán y que quites los Lot que te roban la fe y te impiden ver tu bendición, porque de hoy en adelante, toda promesa que Dios te va a dar, la cumplirá inmediatamente.