¡No alejes al Espíritu Santo!

Hay algo que debes saber, y es que el Espíritu Santo que habita en la tierra, quiere habitar contigo, pero no sólo una temporada, un año o unos meses; Él quiere un lugar donde se sienta a gusto y pueda reposar.

Por eso, es necesario que sepas que hay actitudes en ti, que son contrarias a Dios y se oponen a Su presencia. En esta ocasión hablaremos de 4 cosas que hace que el Espíritu de Dios se aleje de un lugar:

1. La carne: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5:16-17. Si quieres que el Espíritu de Dios habite junto a ti, en tu vida no puede gobernar la carne. Las pasiones están ahí, la envidia, la enemistad, los celos, pero también está la paz, el amor, la fe, la paciencia, la benignidad, la mansedumbre. Si te sujetas al Espíritu, Él va a permanecer contigo, pero si te rindes a la carne, Su presencia empezará a alejarse de ti.

2. La rebeldía: “En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos” Isaías 63:9-10. Si eres rebelde y no oyes la voz de Dios para atenderla, entonces no sólo Él se alejará de ti, sino que se volverá en tu contra.

3. La religiosidad y las tradiciones: “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía” Lucas 12:1. A Dios no le importa tu apariencia de piedad y el que andes juzgando a los demás, siendo así tropiezo para ellos, sino que Él quiere que tengas un corazón limpio y anheles Su presencia con pasión.

4. La incredulidad: Jesús no hacía milagros en Nazaret porque no creían en Él, por esto, dejó Nazaret y se fue a vivir a Capernaum, porque allí había un pueblo que lo amaba, que lo deseaba y sobre todo que creían en Él. “y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí” Mateo 4:13.

Así que si hoy tomas la decisión de doblegar tu carne, rendirte por completo al Señor, entregarle a Él tu voluntad y tu deseo, dejas de lado la religiosidad y las tradiciones, y decides creer a Dios y a Sus promesas con todo tu corazón, entonces, prepárate para vivir de triunfo en triunfo, pues el Espíritu Santo estará a tu lado guiándote y llevándote a la bendición que Dios tiene preparada para ti.