Prisionero de una ilusión

En esta ocasión les hablaremos de prisiones del alma, condiciones en las que muchas veces nos encontramos, pero de las que Dios quiere sacarnos.

  • Incertidumbre: Cuando Israel después de poderosas señales que hizo Dios para sacarlos de Egipto, cruzando el mar rojo, por el desierto dándoles la ley en el monte Sinaí y trayéndolos a la puerta de la tierra prometida, pero cuando oyeron mencionar que había gigantes, dudaron y perdieron la fe, y ahora estaban en una condición del alma llamada Incertidumbre. Es un estado terrible del alma que hace que la nación no tenga la fe para entrar y conquistar, pero tampoco puede devolverse a Egipto, pues no van a ser bienvenidos. Por eso lloraron toda la noche.
  • Angustia: Recién Samuel unge como rey a Saúl, la mitad del pueblo estaba inseguro si era un buen rey o no, entonces los amonitas llegan a afligir a los de Jabes de Galaad y los rodean con sus ejércitos que eran más grandes, así que ellos salieron a pedir condiciones de paz, se iban a rendir. Pero la condición que le pidieron fue el ojo derecho de cada uno, así que el pueblo lloró amargamente, en angustia. Esta es una condición del alma deplorable, no deseada, tener angustia y no encontrar salida. Esas no son las prisiones que Dios quiere para ti.
  • Amargura: David y sus soldados estaban viviendo en Siclag una ciudad que le habían dado los filisteos, pero un día al regresar con sus soldados, encontraron la ciudad quemada, se habían llevado a sus esposas, sus hijos, su ganado y sus tesoros. Así que el pueblo lloró toda la noche, hasta que les faltaron las fuerzas y el pueblo estaba en amargura del alma. Esa es otra condición del alma: Amargura, cuando todo está perdido, no podían regresar al reino bajo el liderazgo de Saúl porque eran buscados a muerte, no podían hacer nada pues habitaban en medio de sus enemigos, no tenían a quien pedir ayuda. Quizá esa sea tu condición.
  • Desesperanza: En el reino del norte los Asirios sitiaron la ciudad de Samaria y cerraron toda las entradas de alimentos y agua y el pueblo perecía, pero dentro de la ciudad había un profeta de Dios, Eliseo. Él les había dado una palabra, pero llegaron a una condición en la que tenían que vender la cabeza de un asno, o vendían el estiércol de las palomas para comer, hasta el día en que dos mujeres decidieron comerse sus bebés. Y cuando el rey oyó eso, rasgó sus vestidos y dijo: Para qué voy a esperar más a Jehová, para qué más paciencia si ya no hay nada que hacer, no puedo esperar más en Dios. Y toda la nación en un minuto cayó en desesperanza.

Tal vez te sientas identificado con estas condiciones o estados del alma y no sabes qué hacer, no sabes que va a pasar, tienes temor y no sabes a dónde ir, ni cómo avanzar, perdiste la esperanza y te encuentras en angustia o amargura, pero debes saber que en esa condición no vas a ver la bendición. Es necesario que cambies la incertidumbre, la amargura, la angustia y la desesperanza por expectación, por una ilusión en Dios, entonces, Dios te promete darte el doble de la bendición.

Ahora te preguntarás en cada uno de los casos que acabamos de leer, ¿Qué pasó? Dios les dio una palabra.

A los de Jabes de Galaad que iban a perder su ojo y lloraron toda la noche, vino una promesa: 1 Samuel 11:9 “Mañana al calentar el sol, seréis librados”. Ahora cambiaron su estado de angustia por expectación, aunque no veían llegar a Saúl ni a su ejército, estaban a la expectativa porque sabían que algo iba a pasar. Todo lo que necesitamos es una palabra de Dios, pues cambiará nuestra condición.

Una palabra de Dios y se convirtieron en prisioneros de expectación, una sóla palabra y cambió su condición.

Veamos ahora lo que sucedió con los soldados de David que llegaron y encontraron a Siclag quemada y no tenían esperanza, el único que pudo levantarse del suelo después de llorar toda la noche fue David que pidió una palabra de Dios y el Señor le dijo: “1 Samuel 30:8 Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos”.

Al recibir esta palabra, este pueblo salió de su amargura y aflicción y se convirtieron en prisioneros de esperanza, tenían expectación y fueron y recuperaron lo que habían perdido, pero eso no fue todo, con este cambio de condición, encontraron un botín que se llamó el botín de David.

Así que para salir de tu condición, de la prisión en la que está tu alma, lo único que necesitas es una palabra.

Zacarías 9:12 ¡Presos, váyanse ahora a la tierra donde está la salvación, porque aún hay esperanza! Prometo ahora darles el doble de cosas buenas por cada dolor que sufrieron. (NBD)

Es un estado del alma, es un estado del espíritu, un estado de expectación que algo va a pasar, algo va a suceder. No sé cuál es tu pensamiento frente a la adversidad, si es derrota, pero como creyentes debemos cambiar la condición de derrota por expectación, porque a ellos Dios les va a devolver el doble por cada cosa mala.

Veamos para terminar el caso de Job, él no tenía una palabra y aunque era una llaga de la cabeza a los pies, era despreciado por sus amigos y su esposa, él decía: “Job 13:15a He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” y al final recibió: “El doble”.

Sólo debes cambiar la condición del corazón, ya no más angustia, no más lágrimas, límpialas y sé un prisionero de expectación.

Lamentaciones 3:25-26 “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová”.

Bueno es Jehová a los que se ligan a él, al alma que le busca, bueno es esperar Su salvación.

El que está afligido debería pedir una palabra, debería abrazar a Jesús y no soltarlo como Jacob, hasta que Dios te bendiga. Por eso dile con este coro al Señor: “Mi alma se aferra a Ti”.

(Revive lo mejor de esta predicación: https://youtu.be/7hQv1wsGzGE)

Las heridas y el perdón

Hay mandamientos que el Señor Jesús nos dio, que no podemos concebirlas con la mente natural y con la formación que tenemos, pero hay razones espirituales por las cuales el Señor los entregó y es para nuestro provecho, para nuestra protección.

Uno de estos estándares altos del Señor es el perdón. Esta no es una palabra fácil de entender y mucho menos lo es el vivir en esta dimensión, pero es necesario comprender que es un arma espiritual, contra la que Satanás no sabe pelear, él envía a través de alguien la ofensa, es un ataque diabólico para destruirte, pero si tú perdonas, él se queda sin fundamento para dañarte.

Cuando hay una ofensa, si no perdonamos, estamos dando lugar a cosas que pueden destruirnos. La mente y el cuerpo están estrechamente ligados, lo que sentimos en nuestras emociones o sentimientos nos afecta físicamente. Hay emociones que liberan hormonas que pueden generar o activar enfermedades en nuestro cuerpo, tales como hipertensión, enfermedades cardiovasculares, alergias, infecciones y todo el sistema inmunológico. La ansiedad empieza a producir el síntoma del colon irritable, migrañas, se activa el riesgo de contraer cáncer y enfermedades cardíacas.

La persona que es ofendida es doble víctima, porque Satanás envía el ataque y si se consiente el dolor, la amargura y el resentimiento, entonces, entra a trabajar afectando la salud y pero peor aún, si no reaccionas como Jesús enseña, vas a empezar a perder territorio que habías ganado y se detendrán las bendiciones que venían para tu vida; también podrás darte cuenta en muchas ocasiones que el ofensor prospera y avanza, mientras que el ofendido comienza a fracasar y a enfermar. Por eso el Señor dice que perdonemos a nuestros enemigos, bendigamos a los que nos persiguen y oremos por los que nos aborrecen (Mateo 5:38-48), porque al hacerlo, rompemos el poder de Satanás y la bendición que vendrá será muy grande. Contra eso Satanás no sabe qué hacer.

Satanás tentó al Señor en tres ocasiones en el desierto, pero guardó el último ataque para el final: Sus mejores amigos huyeron, Pedro lo negó y uno de los 12 lo traicionó, Su pueblo por el que Él había venido lo llevó a la cruz, lo escupió, lo abofeteó, lo maldijo, le puso una corona de espinas, lo azotó y lo clavó en la cruz, pero cuando estaba allí con todo el odio de Satanás sobre Él, Jesús dijo: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”. Es el arma más poderosa contra nuestro enemigo.

Nosotros podemos recibir esa ofensa, somatizarla en nuestro cuerpo hasta hacerla una enfermedad o podemos tomar esa ofensa y convertirla en una poderosa arma en las manos del Señor Jesucristo.

En Eclesiastés que es el libro de la sabiduría dice que todo tiene su tiempo debajo del sol, la vida tiene luto, tiene lágrimas, tiene dolor, tiene traición, tiene conquistas, tiene bendición, tiene victorias, tiene muchas cosas, y hay que aprender a disfrutar la vida como viene, pues detrás de todas esas cosas hay bendiciones a las que nosotros no les hemos dado lugar para que vengan a nosotros.

En Isaías 61 el Señor nos dice que Él mismo cambiará el manto de luto por uno de gozo, porque si escondes el luto, detrás de la televisión o los deportes para no mirar lo que está sucediendo alrededor, no entenderás lo que es la vida. El día es para reír y es para llorar. Vive y alégrate en la vida como viene.

La ofensa viene del que más amamos, de personas distantes y a veces de personas desconocidas, pero la que más duele es la del más cercano. Que un cercano te dañe, te deshonre, te traicione y te difame, es otra cosa.

Ahora, en este punto te preguntarás: ¿A quién debo perdonar?

Bueno pues la Biblia dice: “A todos los que nos ofenden”.

Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Tu misión debe ser sostenerte en tu decisión, entonces cuando venga todo eso nuevamente a tu corazón, dile al diablo: “Yo la lo perdoné”, sostente en esto, no bajes la guardia.

Tienes que enfrentar el dolor, no camuflarlo, somos humanos y nos duele, pero tenemos que enfrentarlo, porque si no vamos a ofender a los que amamos. Si tú no enfrentas la herida de tu alma, tu ofensa se va a convertir en una espada contra todo el que está junto a ti.

Ahora, debes perdonar como Dios lo hace; la Biblia dice en Jeremías 3:34 “dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”. Dios lo que está diciendo en este pasaje, no es que olvidó nuestras ofensas, sino que no nos hará memoria de ellas, no nos las va a estar recordando. Si lo recuerdas como una acusación no fue Dios, sino el diablo que es el acusador de los hermanos.

Debemos perdonar como Dios lo hace, no es que ya no nos vayamos a acordar de la ofensa, sino que no la vamos a sacar en cara, no se la vamos a recordar a la persona que nos ofendió, no hacerle memoria de su ofensa.

Debes abrir tu corazón delante de Dios y decirle que es lo que sientes, donde te duele y pedirle que Él lo sane, y debes trabajar en tu corazón, entendiendo que el perdón es un arma para defenderte a ti mismo.

Y finalmente, debes empezar a ver lo bueno de la ofensa:

  • Te acerca a Dios
  • Te enseña a confiar en Dios como tu justicia

La única forma es ser valientes y enfrentar con perdón. La raíz de amargura hay que sacarla de la casa, arrancarla así duela, porque ese es el perdón de la Biblia.

El perdón es un mandamiento, tú obedeces y tu alma herida la pones en las manos de Dios.

¿Cuál es la meta?

  • Estar dispuesto a amar de nuevo.
  • Perdonar de todo corazón.
  • Cerrar la puerta a Satanás.

¿Cómo debe ser el matrimonio con hijos? (Video)

Hoy en día la sociedad nos dice que el secreto del éxito está en brindarles a nuestros hijos la mejor educación y labrarles un futuro económico que los padres no tuvieron. Pero la Biblia nos dice algo muy diferente, lo más importante es llevarlos a Dios, ayudarles a conocer al único que no sólo tiene la capacidad de brindarles un futuro victorioso, sino también de salvar sus almas y darles la plenitud que nadie en el mundo les puede otorgar, esa persona es Jesús.

No está mal querer darles la mejor educación a nuestros hijos, y si hay posibilidades económicas mucho mejor, pero el Señor en su palabra nos demanda otra cosa. Que los instruyamos en sus caminos, Su palabra dice en Deuteronomio 6:6-7

Estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.  Y más adelante dice: Deuteronomio 11:18-19  Pondréis estas Mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma. […] Las enseñaréis a vuestros hijos.

Entonces ¿qué es lo que debo enseñarle a mis hijos? Una de las cosas más importantes es a cultivar una relación con Dios; en la actualidad vemos cómo los jóvenes están siendo blanco del enemigo, un constante ataque que muchas veces no termina bien, pues muchos caen en las drogas, la rebeldía y asuntos penosos que marcan sus vidas para siempre. Es por eso que resulta tan importante llevar a nuestros hijos a tener una verdadera relación con Dios, una amistad real y genuina que le dé bases sólidas para crecer con principios de amor, misericordia y verdad en el corazón.

La mayoría de los padres  se esfuerzan por ser buenos proveedores, pero Dios quiere que los padres provean mucho más que las necesidades básicas de una vida física. Desea que también seamos capaces  de aportar el alimento espiritual  que se requiere para llevar una vida correcta, que  produzca como resultado la vida eterna.

Debemos enseñarles a nuestros hijos que el Señor debe ser el primero en sus vidas, Su palabra dice: “y amarás a Jehová tu Dios  de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con toda tu fuerza”. Deuteronomio 6:5 Para poder enseñar eficazmente el Camino de Dios a nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos y llegar a amar al Señor intensamente.

Casi nadie hoy en día valora o habla acerca del carácter. Sin embargo, es uno de los temas más importantes en la vida de todo ser humano. ¿Qué es el carácter? Es la habilidad, en un ente independiente con libre albedrío, de llegar al conocimiento del bien y del mal — lo verdadero de lo falso — y elegir lo correcto, y poseer la voluntad de imponer autodisciplina para hacer lo bueno y resistir lo malo.

A veces, se necesita un carácter fuerte para resistir lo que es incorrecto. Enseñarles a los niños todos los elementos de un buen carácter, y a no sucumbir ante el mundo que les rodea, los fortalece contra las malas influencias.

Aprende mucho más de cómo educar tus hijos, disciplinarlos correctamente, brindarles el amor y el tiempo que merecen en este capítulo de Sin Mitómanos.

SIN MITOMANOS

Posted by Juan Sebastián y Ana María Rodríguez on Wednesday, September 20, 2017

¡Viene la lluvia tardía!

La tierra que Dios le prometió a Israel, era una tierra que Él mismo la regaba, Él mismo la visitaba, y le enseñaba a la nación relación y confianza en Dios. Ellos tenían dos lluvias en el año que eran muy importantes. La lluvia primera o temprana y la lluvia tardía.

Una vez sembraban la semilla, empezaban a rogar a Dios que enviara la lluvia temprana, porque la semilla estaba bajo la tierra y cuando esta viniera, entonces comenzaba a brotar la semilla. Luego que la semilla crecía, daba fruto, estaban llenos de trigo, pero no estaban listos, se veían aun verdes, así que ese era el momento de un segundo clamor por la lluvia tardía, pues cuando Dios la enviaba, los campos maduraban y entonces estaban blancos y listos para la cosecha, listos para la siega.

Esa semilla es la palabra de Dios, Él está hablando de lluvias espirituales y promete: “Haré descender sobre vosotros lluvias tempranas y tardías, como al principio”.

Y te preguntarás, ¿Qué significa esa lluvia tardía?

  • Bendiciones:

Ezequiel 34:26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán.

  • Conquista:

Es la hora de pedir la lluvia tardía, es para nosotros la iglesia postrera.

“Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra.” Zacarías 10:3b

Guerra es conquista, es avanzar, es ser libre de nuestro opresor y conquistar el terreno que nos había quitado.

  • Sobreabundancia
  • Honra
  • Sueños
  • Visiones
  • Restitución
  • Derramamiento del Espíritu Santo
  • La más grande salvación de todos los tiempos

Joel 2:23-32 “Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado”.

Dios ya decretó esa lluvia tardía sobre nosotros, pero hay algo que puede detenerla y es el pecado:

Jeremías 3:2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.

Deuteronomio 11:13-14 “Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite”.

Por eso, si sabes que has fallado, hay una forma de que venga esa lluvia tardía para tu vida.

1. Arrepentimiento:

En Joel 2 hay un llamado al arrepentimiento, convoca a los pastores, a los ancianos, los jóvenes, los niños y clamen en el altar.

Joel 2:18-23 “Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo. Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio entre las naciones. Y haré alejar de vosotros al del norte, y lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición, porque hizo grandes cosas. Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid darán sus frutos. Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.”

Dios envío la lluvia tardía, pero lo primero que tuvieron que hacer, fue arrepentirse. Lo segundo fue restaurar la ofrenda.

2. Ofrenda:

Joel 2:14 ¿Quién sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?

Las ofrendas tienen que ser restauradas, porque somos Su pueblo y lo honramos, pero no con el cordero cojo o ciego, con cosas malas, sino con lo mejor que Dios nos ha dado.

3. Pedirla:

Después de que se arrepienten y restauran la ofrenda, comienzan a clamar, y Dios envía la bendición.

Vienen lluvias de parte de Dios, clama: “Danos la lluvia tardía”

 

Una segunda oportunidad

La Biblia está llena de ejemplos de grandes hombres de Dios que destruyeron el plan de Dios para sus vidas, pero a los cuales Dios les dio una segunda oportunidad.

A Jonás, Dios le dio una misión para ir y predicar a Nínive, pero él se fue para el lado opuesto, y terminó en el vientre de un pez. Pero estando allí, se arrepiente y su eleva a Dios un clamor, y dice la Biblia que inmediatamente Dios lo oyó e hizo que el pez lo vomitara en tierra. Y al salir, lo primero que oye es la voz de Dios, que le dice: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré” Jonás 3:2.

En el caso de Juan Marcos, él oyó en Antioquía cuando el Espíritu de Dios en profecía dijo aparten a Pablo y a Bernabé para la obra del ministerio, y él se une al equipo misionero, pero luego, en el primer lugar al que van se encuentran una resistencia y Juan Marcos no quiso continuar y se devolvió, abandonó el ministerio y no tuvo carácter para perseverar. Así que Pablo y Bernabé continuaron con la misión y al regresar a Antioquía, los testimonios que traían consigo eran impresionantes. Así que cuando dijo Pablo que iban a visitar a los hermanos de nuevo, entonces Juan Marcos dijo que quería ir nuevamente, pero Pablo le dijo que no, y luego de una discusión, no pudieron llegar a un acuerdo y entonces Bernabé se llevó a Juan Marcos y Pablo tomó a Silas y siguió a la misión.

Pero pasados los años, en la segunda carta a Timoteo, pablo dice: “Envíame a Juan Marcos porque me es útil para el ministerio”. No se sabe en qué momento se dio la segunda oportunidad para Juan Marcos, pero él fue quien escribió el Segundo Evangelio. ¡Dios le dio una segunda oportunidad! Y esta vez no la desaprovechó, después de estar con Pablo, estuvo con Pedro hasta que lo crucificaron, escribe el Evangelio dictado por Pedro, luego es fundador de una de las iglesias y muere martirizado.

Veamos ahora el caso de Pedro, Jesús estaba predicando en la sinagoga y reprendió a un demonio, y luego de esto, Pedro se fue tras Él. Lo trajo a su casa y Jesús sanó a su suegra. Luego se agolparon en la casa de Pedro y Jesús los sanó a todos. Jesús dijo que debía ir a otras ciudades a predicar y Pedro se va con Él. En una de estas ciudades en el mar de Galilea, Jesús usa la barca de Pedro para predicar y luego lo lleva a hacer una pesca milagrosa y el temor de Dios cae sobre Pedro. Y lo seguía a donde Él iba.

Jesús lo llevó al monte de la transfiguración, cuando hizo la lista de los 12, Pedro estaba incluido. Pedro fue el que recibió la revelación de Dios y dijo que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios. De los discípulos fue el único que caminó sobre las aguas, todo con él fue especial, había una misión para Pedro. Dios le dejó ver esto para que lo pudiera contar a las siguientes generaciones, le permitió entrar a la casa de Jairo y ver la resurrección de su hija. Había un trato especial con Pedro, porque iba a ser uno de sus testigos estrellas.

La noche en que Jesús les dijo que iba a ser apresado y todos huirían, Pedro dijo que nunca lo negaría, pero esa misma noche, lo negó tres veces. Después de la resurrección Jesús se les aparece en el mar de Galilea y cuando llegaron a la orilla, Jesús les tenía comida. Pero el último en llegar al desayuno fue Pedro, estaba como escondido entre los otros siete, porque no podía dar la cara.

Cuando estaban en el desayuno, fue cuando Jesús le dice a Pedro: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

En griego hay 4 palabras diferentes que traducen amor:

  • Eros: Tiene que ver con la pareja, un amor sexual.
  • Estorgeo: Amor entre familiares.
  • Filos: Calidez que se siente por un amigo. Afecto especial.
  • Ágape: El amor que los hombres debemos tener para con Dios y demanda todo del ser humano, requiere un esfuerzo. Es el amor con el que se comprometen en el matrimonio, un amor a pesar de…

En este pasaje:

  1. La primera vez Jesús le dice a Pedro “Agapao” y él le responde “fileo”
  2. La segunda vez Jesús le dice a Pedro “Agapao” y él le responde “fileo”
  3. Pero la tercera vez, Jesús le dice a Pedro “Fileo” y él le responde Tú lo sabes todo, tú sabes que “fileo”.

Pedro le estaba diciendo, Señor, tú sabes que nunca podré amarte cómo tú, sino como me lo permite este pobre corazón que falla. Y Jesús le dice: “Pastorea mis ovejas”. ¡Le dio una segunda oportunidad!

Quizá perseguiste la fe como lo hizo Pablo, abandonaste la misión como Juan Marcos, negaste al Señor como Pedro, te enalteciste del don de Dios y ahora has perdido territorio, desobedeciste o huiste de Él o pecaste.

Y tal vez estás sentado y no eres capaz de darle la cara al Señor, ni hablarle o adorarlo con libertad, y de pronto te estás preguntando: ¿Habrá una segunda oportunidad para mí en la fe, en la economía, en mi familia?

Si sabes que echaste a perder todo y que eres culpable 100%, eres consciente que lo que hiciste nunca debió pasar y ahora te sientes al borde del abismo o como Jonás en el vientre de un pez, debes saber que el Dios al que servimos es un Dios de segundas oportunidades y Él quiere darte una segunda oportunidad.

Bautismo del Espíritu Santo en el discipulado

En una reunión sin precedentes fuimos bautizados bajo el fuego del Espíritu Santo el pasado martes 29 de agosto. Todas las sedes de Avivamiento, ovejitas online y familias online estuvieron presentes en esta clase de discipulado que transformó nuestros corazones y nuestras vidas por completo.

“Del Espíritu al espíritu”. De esta manera nuestros pastores iniciaron enseñándonos que es mediante la fe que recibimos el bautismo del Espíritu Santo, por la fe es que caminamos, por la fe es que recibimos Sus promesas y por la fe es que obtenemos la salvación.

Hay una señal en el pasaje base (1 Samuel 10:1-7) que nuestros pastores utilizaron para explicarnos el bautismo que recibiríamos. Esta señal es interna, hay un cambio en nuestras vidas que es manifestado en todas las áreas.

El día de pentecostés, que es una de las fiestas más grandes de los judíos, vinieron miles a celebrar, pero los discípulos estaban escondidos en el aposento por temor a que los mataran como al Señor. Ellos estando allí esperaban con ansias la promesa. Tenían la profecía de Joel; tenían las palabras de Juan el Bautista que Jesús los bautizaría con el Espíritu Santo y fuego; tenían la promesa de Jesús: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:37-39); tenían también la promesa de Hechos 1:4-8 “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. De esta forma, ellos estaban esperando el Espíritu de la promesa.

De un momento a otro un estruendo trajo a todo el mundo corriendo al aposento alto, y salieron estos hombres y estaban hablando en otras lenguas, ¡Esta era la señal que tanto habían esperado! Ahora si podían decir: ¡Dios está con nosotros! Después de aquel día, empezaron a predicar, a sanar a los enfermos, a echar fuera los demonios, a avanzar, a prosperar, ¡a conquistar! No hay otra forma de obtener las más grandes conquistas sino bajo el bautismo del Espíritu Santo.

Eso que sucedió con los discípulos y que está consignado en la Palabra de Dios fue lo mismo que vivimos durante esa noche de discipulado. Miles y miles hablando en lenguas, profetizando y siendo renovados bajo la gloriosa presencia de nuestro Mejor Amigo. Ahora tenemos una gran promesa para nuestras vidas: “Haz lo que tengas a la mano porque Dios está contigo” (1 Samuel 10:7).

Si quieres revivir todo lo que vivimos el pasado 29 de agosto, puedes hacerlo aquí, dile hoy al Espíritu Santo: ¡Yo quiero ser bautizado con Poder y fuego!

Sus Juramentos son Palabras Seguras

Habacuc 3:9 Se descubrió enteramente tu arco; los juramentos a las tribus fueron palabra segura.

En este pasaje, lo que el Señor nos quiere decir, es que Sus saetas, Sus flechas, Sus palabras, están juradas, Él mismo las juró. Por lo cual serán certeras y de cierto se cumplirán.

Isaías 55:11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

En la Biblia encontramos muchísimas promesas, como estas:

  • Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hch. 16:31)
  • Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Fil. 4:19)
  • Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Ro. 8:28)

Dios ha dicho que te bendecirá, que te salvará, que te protegerá, Él juró Sus promesas, y todas Sus palabras se cumplirán.

Ahora, hay momentos que vivimos, en los cuales todo parece estar cada vez más oscuro, nos rodea la incertidumbre y la angustia y no entendemos nada. Si estás viviendo un momento así, debes saber que Dios tiene un propósito.

En el caso de Habacuc, él estaba viviendo momentos difíciles y se estaba quejando, pero Dios le revela Su plan y él cambió su queja y su lamento por gozo.

Con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. (Habacuc 3:18)

Ahora veamos por un instante el caso de Jacob, había perdido a su hijo José, ahora estaban en tiempos de sequía y había enviado a sus hijos por provisiones a Egipto, y había dejado prisionero a uno de ellos, además, para dejarlo en libertad exigían que fuera su hijo menor y amado, Benjamín.

Él estaba viviendo un mal momento, y creía que todo lo que le había sobrevenido era por causa de su pecado. Pero luego, llegan buenas noticias para Jacob, le dicen que su hijo José estaba vivo y que era gobernador de toda la tierra de Egipto, él inicialmente no creyó, pero al ver los carros de Faraón y todas las cosas que su hijo le había enviado, dice la Biblia que su espíritu revivió y fue a Beerseba a clamar con una ofrenda y Dios le dice: No temas, Yo haré de ti una gran nación.

Al igual que Jacob, puedes estar en tribulación, pensando que todo lo que te ha sobrevenido es por tu pecado y no entiendas nada. Pero recuerda que los juramentos de Dios, son palabras seguras.

Él ha empezado a hacer algo para cumplir Sus promesas en tu vida y en breve recibirás buenas noticias

Nunca lo olvides: “Los juramentos de Su palabra, son seguras palabras”.

Importuna el cielo con tu oración

En la Biblia el Señor Jesús nos da un modelo de oración en el Padre Nuestro, pero después de esto, en el Evangelio de Lucas y capítulo 11, Él nos da una parábola acerca del hombre que va a su amigo a media noche a pedirle unos panes, para atender a un amigo suyo que llegó de visita. Y en el verso 8 dice: “Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite”.

Esa palabra “Importunar” en el original es “Anaidea”, y es una palabra única en el Nuevo Testamento, y traduce: Ser insolentes y descarados. Y esta es la actitud que Dios espera en nuestra oración cuando nos dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Smith Wigglesworth dijo: “Si Dios no se mueve, yo muevo a Dios”.

En este tiempo Dios está haciendo un llamado a Su iglesia, es necesario volver a “Anaidea” necesitamos importunar el cielo por nuestras bendiciones, al punto que los enemigos tengan miedo de nuestras oraciones.

Aunque esta palabra es única en el nuevo testamento, a lo largo de la Biblia hay muchos ejemplos de gente que hizo oraciones “Anaidea”.

Bartimeo:

Si tú quieres que tu oración sea “Anaidea” e importune el cielo, entonces, es necesario que tengas niveles más altos en la oración y vayas por encima de la oposición.

 

Jairo:

Había sido enemigo de Jesús, había sacado las familias de la sinagoga porque seguían a Jesús, y ahora estaba postrado rogándole que fuera con él, pero en el camino le dicen que su hija ha muerto, entonces Jesús le dice: “No temas, cree solamente”, es decir, que su oración debía ir por encima de su temor. Eso es “Anaidea”, ese tipo de oración tiene que ir por encima del temor y de la oposición

Josué:

 

Cuando Dios dice que pidamos, busquemos y llamemos, lo que expresa es continuidad, no es de pedir una vez y seguir de largo, sino acosar al cielo, insistir, importunar, interrumpir como la viuda que atormenta al juez. Esa es la forma de orar en tiempos de crisis.

Veamos ahora el caso de Jabes, quizá estás como él, no deseado por tus padres, abandonado por tu conyuge, traicionado por tus amigos y no te sientes importante para nadie, pero Jabes está en la Biblia por ti, para que cambies tu circunstancia y hagas una oración “Anaidea” como la de él. “!!Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”. Acosó el cielo y Dios le dio lo que le pidió.

Jabes fue proclamado el hombre más ilustre y rico de todos los hombres de su país, aunque nació en desgracia, él acosó el cielo y Dios le dio lo que pidió.

Cuando decimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo, y ¿Cuál es Su voluntad? Él dice: “Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”. ¡Él se deleita!

Si estás pensando todo el tiempo si tu bendición es la voluntad de Dios o no, nunca lo vas a recibir. Hay momentos donde no puedes detenerte a pensar. La mujer Sirofenicia dice la palabra que iba dando voces y la palabra literal es graznando, chillando, gritando. Ella importunó el cielo y aunque el Señor le dijo que no era el tiempo, obtuvo su bendición.

Has estado orando y no ves que el cielo se mueve a tu favor, es tiempo de “Anaidea”, de mover la mano de Dios a tu favor. Importuna el cielo y pelea la bendición.

¿Sientes los cielos cerrados en tu vida y en tu familia? Debes saber que con el Espíritu Santo vienen todas las bendiciones, Él te mostrará lo que Dios te ha prometido, dile al Señor: “Dame el fuego y dame la unción”.

Miles de Jóvenes deciden ser cristianos apasionados por Dios

El pasado domingo 9 de julio, fue un día histórico para miles de jóvenes del Avivamiento, jóvenes hambrientos por la presencia de Dios, jóvenes que tomaron una firme decisión; dejar la inmadurez o la carnalidad y convertirse en cristianos pneumatikós, cristianos espirituales, con los cuales el Espíritu Santo hará sorprendentes cosas.

En el antiguo testamento existía un voto llamado “el voto del nazareo”, la palabra nazareo significa consagrado, se trataba de alguien consagrado a Dios y en el libro de Números dice lo siguiente:

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. (Números 6:2-4)

Cuando una persona tomaba este voto, no se cortaba el cabello y era alguien apartado para Dios, podían ser tanto hombres como mujeres. Hay una historia en la biblia donde podemos aprender más de este voto, estamos hablando de Sansón quien fue nazareo desde su nacimiento. (Jueces 13:5)

Cuando Sansón creció el Espíritu Santo comenzó a manifestarse en él sobrenaturalmente, pero conoció una mujer que lo llevó a perder su consagración, muchos piensan que su fuerza residía en su cabello, pero no, su fuerza residía en su consagración. Tiempo después recobró su fuerza al reconocer su error y entendió la importancia de su voto a Dios desde antes de nacer. (Jueces 16:28)

Juan el bautista también es un ejemplo de una persona consagrada, él fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lucas 1:41) y fue el encargado de preparar el camino para el Señor. Juan fue un hombre totalmente consagrado, apasionado por las cosas de Dios y cumplió el plan que Dios tenía para él. (Mateo 3:4) (Lucas 1:15)

Dios está buscando gente pneumatikós, gente espiritual, Efesios 5:18 dice: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. Alguien consagrado no es alguien borracho, adicto al mundo, a la pornografía, o a las drogas. Un consagrado es adicto al Señor Jesucristo.

Para este tiempo Dios ha mostrado cosas sorprendentes en el Avivamiento, un movimiento del Espíritu a escala mundial, muchos jóvenes hoy pueden estar preocupados en los afanes del mundo, tentados por el sexo o por los amigos; pero Dios está buscando jóvenes que estén totalmente resueltos a vivir por el Señor Jesucristo, jóvenes que estén dispuestos a prepararse y que deseen ser parte de aquellos que recogen la cosecha de almas más grande en la historia de la iglesia.

Si tú quieres ser parte de esos jóvenes apasionados por Dios, debes decirle en este momento al Señor: “Quiébrame, Señor quiébrame, toma mi vida, heme aquí yo iré. Rompe el molde, arranca mi pecado, ya no quiero contaminarme más. Señor fortaléceme, yo quiero ser un apasionado por ti, yo quiero ser un cristiano pneumatikós”.

 

 

Conferencia # 8 Pastor Ricardo Rodríguez – Él reposa sólo donde están Sus amigos

Con esta tremenda predicación del Pastor Ricardo Rodríguez, se dio cierre al Congreso Mundial de Avivamiento. Fue un mensaje lleno de unción, quebranto y una promesa de parte de Dios para los miles de Pastores y líderes asistentes. Dios planeó los avivamientos para que duren por generaciones, por eso, es que esta promesa es para ti:

“El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre” Isaías 59:21.

¿Sabías que Jesús nació en Belén, creció en Nazaret, pero fue en Capernaum, donde plantó Su ministerio y la llamó Su ciudad? Él lo hizo así, porque en esta pequeña población de Galilea lo escuchaban por días enteros, querían oírlo, tocarlo y se agolpaban para verlo, ¡Tenían hambre de Él!

Al igual, Dios quiere hacer reposar Su Espíritu entre nosotros, está buscando un lugar donde Él encuentre refresco, uno en el que pueda reposar, quedarse y establecerse; un lugar que como Capernaúm, Él pueda llamar: “Su ciudad”.

Por eso, si tú quieres que el Espíritu de Dios no solamente pase por tu lugar, sino que Él more y pueda reposar allí, debes saber que Él habita donde tienen hambre de Él, lo aman y lo desean con desesperación. Capernaum significa la ciudad de “naum”, la ciudad de la consolación, y eso es lo que Dios quiere hacer con tu vida, con tu casa y con tu iglesia, que sea como capernaum, un lugar de consolación.

El Espíritu Santo únicamente reposa donde están Sus amigos.

¿Quieres ser amigo de Dios? Mira lo que Él te dice hoy: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer” Juan 15:14-15.

Escúchalo sólo a Él, no te acostumbres a Su presencia y harás que Su Espíritu habite contigo, en la casa de Sus amigos.