Así es entregarle tu vida a Dios después de haber robado – Una segunda oportunidad de vida

A los trece años Juan David dejó de estudiar por voluntad propia, se perdió en el mundo, y las drogas destruyeron su vida profundamente. Lo que no sabía era que Dios tenía un plan único para él.

A la mitad de su juventud fue internado en una correccional de menores, a los 17 años. Sus padres no estuvieron presentes con él y de allí el fruto de diferentes vacíos emocionales y personales que no lograba llenar con nada. Sin una esperanza fija para su vida, no le quedaba más que resignarse a seguir el camino que le tocaba, pero Dios empezó a obrar en su corazón de una manera inesperada.

En aquel internado habían personas que le compartieron del Señor, cada noche, antes de acostarse, los hacían orar, y de esta manera se fue creando un hábito que iba grabándose en su interior, pero al terminar el plazo de estar en ese lugar, cayó nuevamente; se sumergió más en el mundo de las drogas y empezó a robar. Una de esas veces, en las que estaba robando, casi le disparan, un amigo suyo vio como la bala le pasó por un lado, pero eso no lo detenía para seguir en esos pasos.

En uno de esos robos lo atraparon y pensó que lo iban a meter a la cárcel porque le había robado a una señora en la calle. Después de haber hecho el respectivo proceso con la policía llegó el esposo de la víctima, y cuando iban a legalizar la denuncia este hombre paró todo y le empezó a preguntar cosas a Juan David, dentro de ellas, le hizo una propuesta:

“Si no te denunciamos, prométeme que le vas a entregar tu vida al Señor, no queremos que te vaya mal en la vida”.

En el peor momento de la vida de Juan David, Dios llegó manifestando su amor y su misericordia; levantó su mirada al cielo y solo pudo darle gracias y decirle: Gracias Dios porque te acordaste de mí. Él no entendía nada, pero sabía que el plan del Señor se estaba haciendo realidad en su vida. Desde ese momento empezó una restauración con el Señor, y el hecho de entregarle su vida, lo transformó por completo; su manera de pensar, de vivir, de actuar, ahora es diferente y sabe que hoy se encuentra viviendo, literalmente, en la misericordia de Dios.

Actualmente Juan David se congrega en el Centro Mundial de Avivamiento y su vida es resplandeciente, sus padres ahora lo apoyan en todo lo que emprende y sabe que este testimonio de salvación puede contarlo con orgullo, sabiendo que Dios le ha dado una segunda oportunidad y no la va a desaprovechar. Ciertamente las drogas no pudieron con él y si hay alguien con una lucha o problema similar que esté leyendo este testimonio, recuerde que Dios puede darle una segunda oportunidad.

Cinco veces más

BLOG AVIVAMIENTO: Mauricio nos acompaña desde Duitama, una ciudad intermedia, como dice él, bienvenido.

MAURICIO PINZÓN: Gracias por la invitación

BLOG AVIVAMIENTO: ¿Desde qué año llegaste a la iglesia y cuéntanos cuál fue tu primer milagro?

MAURICIO PINZÓN: Yo llegué a la iglesia en el 2011… Yo sufría de mareos, nunca se supo qué era, pero los exámenes no salían muy bien, jamás sentí cuando me sanó el Señor pero sé que me sanó porque nunca mas me volví a sentir mal y ahora los exámenes me salen bien.

BLOG AVIVAMIENTO: ¡Felicitaciones! Pero no todo quedó ahí, ¿qué mas te dio el Señor?

MAURICIO PINZÓN: El Señor me regaló un apartamento, fue cero deuda, literalmente no tuve que dar ni un peso por el apartamento

BLOG AVIVAMIENTO: ¿Hiciste alguna ofrenda?

MAURICIO PINZÓN: Sí, había llevado un voto al altar y Dios me sorprendió.

BLOG AVIVAMIENTO: Definitivamente esto es Dios, cuéntanos ¿qué mas te dio el Señor?

MAURICIO PINZÓN: Desde Duitama le pedimos al Señor lo inesperado y como a los tres días de esa palabra (que predicó el pastor) me llamaron de un trabajo en el que gano cinco veces más de lo que ganaba antes.

BLOG AVIVAMIENTO: Cinco veces más, ¡impresionante! definitivamente Dios sabe sorprendernos.

MAURICIO PINZÓN: Sí, mi Dios es todopoderoso y sabe sorprendernos.

BLOG AVIVAMIENTO: Gracias por contarnos tu testimonio y nuevamente felicitaciones.

MAURICIO PINZÓN: Gracias a ustedes, bendiciones.

“Que ya no sea yo, sino tú en mi vida”

BLOG AVIVAMIENTO: Hoy estamos con Alejandra Gutiérrez, una joven que se congrega en Avivamiento desde su adolescencia, bienvenida Alejandra.

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: muchísimas gracias

BLOG AVIVAMIENTO: ¿cuántos años tienes?

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: 18 años

BLOG AVIVAMIENTO: Es un gusto tenerte en el blog Avivamiento pero cuéntanos, ¿Qué ha hecho el Señor en tu vida?

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: Me congrego desde hace 6 años, todo este tiempo ha sido una transformación para mi vida, pero les puedo decir con completa seguridad que este domingo, que fue la última reunión que tuvimos, marcó mi vida para siempre.

Me impactó muchísimo cuando el pastor nos habló de Gales, él decía que ese gran avivamiento fue por jóvenes y que el mayor de ellos tenía 26 años, y me impactó porque sé que somos esa generación Josué, que el mundo sepa que somos totalmente diferentes.

BLOG AVIVAMIENTO: Tuvimos una reunión muy especial y sabemos que el Señor hizo cosas nuevas en los jóvenes, ¿qué pasó en tu corazón?

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: Yo oré, Señor quiero ir detrás de ti y entendí que Él lo es todo, que Él lo llena todo, pude hacer barbecho en mi corazón y decirle:

“Señor estoy cometiendo esto que sé que no te agrada, pero lo quebranto y te pido que ya no sea yo, sino tú en mi vida”.

BLOG AVIVAMIENTO: Tú eres uno de los miles de casos de jóvenes que el Señor tocó durante el Servicio de Avivamiento, y en tu caso eres servidora, pero ¿qué le puedes decir a cada joven que te lee a través de este blog y que apenas está empezando a conocer del Señor?

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: Bueno, que deberíamos poner nuestros ojos solo en Jesús, decirles que no se apasionen por las cosas del mundo, que se enamoren de Jesús, que busquen al Señor porque así como Él tocó mi vida también lo hará con ellos.

BLOG AVIVAMIENTO: Muchísimas gracias Alejandra por contarnos cómo recibiste la unción que el Señor dio el domingo a los jóvenes de Avivamiento.

ALEJANDRA GUTIÉRREZ: Muchísimas gracias a ustedes.

Una Princesa Para Dios – La Experiencia De Paola En Medio De Un Millón De Personas

Invitada por su mamá, Paola llegó una tarde al parque Simón Bolívar donde se realizaría la reunión de final de año de Avivamiento y ella jamás imaginó que ese día comenzaría un cambio contundente en su vida.

Paola llegó cumplida a la invitación y con reservas en su mente pensaba que Dios qué se iría a acordar de ella en medio de tanta gente, además porque siendo una niña de 12 años se había alejado del Señor, para llevar una vida de desorden rodeada por el alcohol y las malas amistades.

Cuando hubo el llamado de salvación, el pastor Juan Sebastián Rodríguez, dijo que había personas que, conociendo del Señor, se habían apartado y que él ese día se quería reconciliar con ellas. De inmediato Paola comenzó a sentir un calor y lágrimas caían por sus mejillas, sin poderlas controlar le dijo mentalmente: “¡Señor, entre un millón de personas me estás mirando y sabes mis pensamientos!” agregó Paola con voz entrecortada y lágrimas en sus ojos.

Dios le tocó y ese amor que sintió fue para siempre, de ahí en adelante ella se considera su princesa y se siente completamente enamorada y cautivada por su rey.

Apenas salió del parque quería correr para contarle a su esposo Edwin su experiencia y aunque por un momento él se emocionó, no pudo comprenderla.

Ella por su parte, comenzó insistentemente a invitarlo a la iglesia, pero él siempre tenía una excusa, fue así cuando una mañana de domingo ella llegó muy afligida a la reunión por la actitud de Edwin y una vez más, el Señor la sorprendió, cuando el pastor Juan Sebastián dio una palabra de ciencia, diciendo que él sentía que había acabado de llegar una mujer desesperada porque su esposo no quería venir a la iglesia, pero que el Señor le decía que no se preocupara que él, lo traería.

Una vez más, El Señor quien sabe los pensamientos más pequeños de la mente estaba hablando a una princesa que sin corona ni vestidos reales, meses atrás había sido cautivada por el amor real que solo Dios sabe dar, como lo han predicado los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez “Decreto de gracia”

Edwin al ver el cambio de Paola, comenzó a venir a la iglesia y desde un inicio decidió ser radical para el Señor y juntos se encaminaron hacia la mejor aventura de la vida, caminar con Jesús, bajo un pacto de fidelidad, consagración en el Centro Mundial de Avivamiento.

Confesaron que su amor de esposos es soñado, aunque aparentemente las personas les ven y piensan que su amor es fingido, pero entre risas contaron que son felices y que están siendo muy bendecidos en todas las áreas de su vida.

 

“Sentí como un aíre acondicionado en mi hombro”

BLOG AVIVAMIENTO: Hoy estamos con Jairo Cárdenas, se congrega con nosotros desde el 2005, bienvenido.

JAIRO CÁRDENAS: Gracias, muy amables

BLOG AVIVAMIENTO: Sabemos que llegó de un país vecino y cuando regreso de ese país no fue muy fácil, ¿es verdad?

JAIRO CÁRDENAS: Si, cuando salí de Colombia debía unas tarjetas de crédito, cuando regresé venía sin dinero y los intereses de las tarjetas habían subido mucho.

BLOG AVIVAMIENTO: Un viernes usted estaba en el servicio y recibió una llamada, ¿quién era y qué le dijeron?

JAIRO CÁRDENAS: Un día me llamaron del banco, yo no tenía trabajo, ni plata, nada, acababa de llegar al país, tenía un dinero pero decidí levantar un voto y en diciembre el pastor dijo que dobláramos la ofrenda, yo lo hice, lo tomé con mi esposa, dimos cuatro veces lo que íbamos a dar y Dios ha sido fiel, yo fui al banco al que le debía y me dijeron usted no está reportado en datacrédito, usted no le debe nada al banco.

Yo sentí un aire acondicionado en mi hombro que me dijo: “tranquilo, fui yo”, – y le dije al del banco: “mi papá pagó la deuda”.

BLOG AVIVAMIENTO: Cuando le contó a su esposa ¿qué dijo?

JAIRO CÁRDENAS: Impactada, de verdad, solo fue el Señor.

BLOG AVIVAMIENTO: Impactante de verdad el Señor responde.

JAIRO CÁRDENAS: Sí, amén, así ha sido, también vine y levanté otro voto y me llamaron de una empresa que no conocía y me dieron dos contratos en aviación, ese tipo de contratos son muy peleados, los pensionados los buscan, otros esperan las palancas y ahora yo tengo no uno sino dos contratos.

BLOG AVIVAMIENTO: Felicitaciones por lo que Dios ha hecho.

JAIRO CÁRDENAS: Gracias ha sido Dios, solamente Él y sé que viene más.

Dios es experto en convertir el caos en una bendición inesperada

Diana, una mujer cabeza de familia, con 3 hijos y proveniente del Urabá Antioqueño, llegó a la ciudad capital en el 2010 y lo inesperado llega con el extravío de su hija mayor de 12 años, quien padecía de discapacidad cognitiva, situación que Dios usó para cambiar su vida.

Procedente del Urabá Antioqueño, una región ubicada sobre el mar Caribe y con diversidad cultural, llegó Diana a la ciudad de Bogotá, interior del país, a trabajar arduamente para sacar sus tres hijos adelante. Debía laborar jornadas de hasta 12 horas y todo valía la pena por ellos, hasta que un día se fue a comprar unas cobijas para su estadía en la ciudad capital y fue ahí donde una pareja de esposos le invitó a la iglesia.

Por ese tiempo conoció a Fernando con quien entabló una relación de compromiso, en él encontró un apoyo. A los pocos días Diana vino a la iglesia se sentó en la tercera fila delantera del auditorio y le gustó muchísimo, pero terminada la reunión se fue y no quiso volver, pues en el momento no era su prioridad.

en el 2010 ya convivía con Fernando y el día oscuro llegó a su vida, pues recibió noticias por parte de la monitora de su hija de 12 años, diciéndole que la niña se había extraviado, fue ahí donde ni la policía de infancia y adolescencia con sus influencias, ni ninguna otra persona podía ayudarla en una ciudad de 7 millones de habitantes donde no conocía a nadie.

Pasaban las horas y no había noticias de la niña, las autoridades le dijeron que tenían que resolver otros casos y que si sabían algo de su hija le avisarían; fue ahí donde vino el punto de quebrantamiento para Diana, quien sentía que el mundo se le venía encima, no sabía si ir a la derecha o a la izquierda, pensamientos minaban su mente, una niña de 12 años con discapacidad cognitiva, con una mente de una pequeña de cinco años, deambulando de un lado para otro sin saber a dónde ir.

El tiempo se hacía cada vez más largo, eran las nueve de la noche y Diana decidió ir donde aquellos esposos cristianos que un día le había invitado a Avivamiento, se sentó en una silla y le dijo a Dios:

“Señor devuélveme mi hija, yo te prometo que te voy a entregar mi vida, haré lo que tú quieras, como quieras y donde quieras, pero devuélvemela” sostuvo Diana.

A los cinco minutos la llamaron contándole que un taxista había llevado a la niña a su casa; al instante Diana supo que Dios le había respondido y supo en su corazón cuán real era Dios.

El taxista cuenta que encontró la niña debajo de un puente, la recogió y la pequeña le dio instrucciones precisas para que la llevara de vuelta a casa; a lo que Diana atribuye un milagro, pues ni ella conocía bien Bogotá, mucho menos una menor con discapacidad cognitiva.

A partir de ahí empezaron a venir a la iglesia, el Señor les ministraba durante cada reunión de manera muy especial y ahora ellos valoraban la omnipresencia y poder de Dios; pues Él comenzó a bendecirles liberando a Fernando del cigarrillo, alcohol y drogas; Diana, por su parte, echó raíces y eso les dio un crecimiento espiritual más rápido.

Actualmente ya están casados por la iglesia, el verdadero amor llegó a su hogar, el Señor les regaló un bebé como sello de su unión y su familia está agradecida, pues la niña con discapacidad, actualmente tiene 18 años, sirve en Army y ha mejorado notablemente.

Una familia fiel y apasionada por Dios que está dando fruto en el Avivamiento.

No se necesita saber leer ni escribir, solo corazones dispuestos a llevar un avivamiento

Los pastores Juan Chi Luisa y María Cuzco provenientes de la provincia de Cotopaxi, república del Ecuador son dos indígenas de la comunidad Quechua; ellos vinieron al avivamiento 8 años atrás, tomaron radicalmente las enseñanzas de nuestros pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez y ahora tienen un avivamiento.

Mientras un grupo de siete personas se arrodillan afuera de la emisora de radio, en agradecimiento por llegar al Avivamiento, con denuedo y lágrimas en sus ojos, la pastora María le contó al equipo periodístico de Aviva 2, que cuando llegaron junto con su esposo en el 2007 a un congreso Mundial de Avivamiento, recibieron la unción y cuando regresaron a Ecuador, se fueron llenos de una pasión que acababa de gestarse en su interior puesta por el Espíritu Santo.

Esta pareja de indígenas comenzó a reunirse junto con su hijo y dos familiares más para ayunar y pronto el poder de Dios comenzó a manifestarse de manera desbordante con sanidades y liberación; el respaldo de Dios estaba allí, en medio de una pareja analfabeta, a los cuales no les importaba su condición, solo dejarse llevar por ese fuego que cada día comenzaba a crecer más y más, al igual que el volcán de Cotopaxi el más alto de su país que les vio nacer y crecer.

Así fue como comenzaron y hoy día se reúnen 700 personas en sus reuniones, las cuales tienen el sello del Espíritu, “Él se mueve como quiere, sana en el momento que lo considere, ya sea durante la adoración, la alabanza, ministración, aún en los momentos de quietud”, contó el pastor Chi Luisa.

Terminada la prédica oran por las prendas y las envían a los enfermos, los cuales casi todos en su totalidad reciben sanidad.

De esta manera han ido creciendo y no solo en número, sino en lo espiritual, pues ellos le dijeron a al Señor que los transformara y les hiciera vasos rendidos, así fue como comenzaron a aislarse en una montaña alta, sin importar la lluvia, la oscuridad de la noche, caminaban por sendas pedregosas, donde los obstáculos eran como nada, pero que para ellos valía la pena pagar el precio de encontrase con ese ser maravilloso que estaba trayendo, al igual que ese volcán de Catapaxi, una erupción de fuego en sus corazones, transformando vidas.

Pagar el precio valió la pena, ir a la una de la mañana a encontrarse con el Espíritu Santo les trajo vida, perdieron el temor a encontrase con fieras o toda clase de impedimentos que les pudiese detener, porque sabían que en la sangre de Jesús había poder, así lo dio a conocer el pastor ‘Juanito’ como le llaman sus ovejitas.

“Ahora me siento feliz de haber ido a la montaña, allí Él me formó un guerrero, me estaba enseñando, es bueno ser obediente” sostuvo el pastor Chiluisa.

Aman a los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez, quienes les enseñaron acerca de la humildad, eso marcó sus corazones, saben que el ministerio se está moviendo con un gran Avivamiento y todo es por causa de Él.

Actualmente ya están construyendo su templo de 15 mil metros de terreno, un coliseo con lo mejor, ubicado al pie del volcán Cotopaxi donde personas necesitadas llegan hasta el lugar, esperando recibir un fuego especial, no precisamente volcánico sino uno poderoso, proveniente de la presencia de Dios.

En busca de la unción encontraron salvación

Una de las enseñanzas que siempre hemos recibido de los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez está enfocada a entender que Dios no tiene nietos, es necesario que cada persona de manera individual acepte a Jesús como su único salvador, no basta con nacer en cuna cristiana, no basta con que los padres sean pastores, pues el único que puede dar un nuevo corazón es el Espíritu Santo, es ese toque divino el que lo transforma todo.

Esta es la historia de los pastores Carlos y Rosalía de Argentina, quienes por 7 años vivieron en carne propia una dura batalla que muchos creyentes y pastores han vivido al ver a sus hijos apartados del camino por el que quizá fueron instruidos toda la vida.

Fueron 7 años en los que lloraron, clamaron e intercedieron sin cesar, pues Diego, su hijo, quien estaba sumergido en el mundo, en las drogas, el alcohol y unido con malas amistades, era una prueba casi segura de alguien que no recibiría la salvación.

Los pastores Carlos y Rosalía no tenían otro sueño que ver a su joven hijo en el redil, involucrado en el ministerio, pero sobre todo con la certeza de salvación y de un nuevo nacimiento genuino. Aferrados a miles de promesas que Dios había enviado sobre ellos, siguieron peleando la batalla por su hijo y de igual manera asistiendo fielmente a cada Congreso Mundial de Avivamiento durante 5 años, ellos simplemente sabían que la unción que fluye en Bogotá, tarde o temprano quebrantaría el yugo que había en Diego.

En el congreso del año anterior, Fuego en mis Huesos, vinieron expectantes y llenos de pasión por la unción. En medio de su clamor y de una reunión reciben una palabra que dieron los Pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez, en la que el Señor les entrega la promesa que para el próximo congreso estarían de vuelta en Colombia, pero con su hijo completamente trasformado y renovado.

Aferrados a esta palabra regresaron a su nación y no paso más de un mes para que el sueño más grande de sus corazones se hiciera realidad, ellos vieron cómo durante ese año, Dios, de manera sobrenatural cumplió su promesa, vieron cómo esta unción y esta palabra que recibieron en Bogotá dio fruto de manera inmediata.

Hoy vienen con su hijo y su nuera quienes llenos de pasión, quebranto y gratitud están corriendo por el fuego y a la vez están sedientos por recibir más de esta unción que fluye de Bogotá para el mundo entero.

“Ocúpate de Dios, búscale, corre por la unción y Él mismo se encargará de cada uno de tus asuntos, el Señor responde al clamor de unos padres apasionados por Él, que saben oír su voz y que corren por el fuego”  – afirmaron los pastores argentinos.

Dios quita cargas que hunden para entregar cargas ligeras que avivan

Sin el apoyo de nadie, Sandra Montoya vivía una vida llena de soledad, vulnerabilidad y desamparo, pues debía trabajar arduamente durante el día para poder traer el sustento a sus hijos y de esta manera sacarlos adelante hasta que un día se encuentra con el Señor.

Sandra llevaba una carga muy pesada sobre sus hombros, la responsabilidad por sacar sus tres hijos adelante, en medio de una gran ciudad que atemoriza a quienes no la conocen como lo es Bogotá, le intimidaban; sin embargo, luchaba cada día por sobrevivir con un salario mínimo. Nunca tuvo el apoyo de su esposo, pues era un hombre alcohólico e irresponsable que lejos de ofrecerle una estabilidad, se quedaba tranquilo en su comodidad porque todo lo tenía resuelto.

En medio del cansancio y la desilusión, cierto día, una amiga le comparte de Jesús a Sandra y le invita a hacer la oración de fe que para ella, en el momento, fueron unas palabras mecánicas, sin imaginar que ya había quedado una semilla en su corazón que más adelante daría su fruto.

“Yo sabía que necesitaba de Jesús, pero quería ir por mi propio camino pese a que me iba llevar a un abismo, sin embargo, leía la biblia y de lejos le miraba, luego me escondía como el que quiere y no quiere”, sostuvo Monroy.

Y es que ella tenía el paradigma que si venía a la iglesia le iban a cohibir de hacer cosas que ella amaba, por lo cual sacaba excusas para alejarse todo el tiempo.

Pasados dos años lo inesperado llegó, el esposo de Sandra a quien ella odiaba por los malos procesos que habían pasado, regresó con Jesús en su vida, y lleno de amor vino a conquistarla y a ofrecerle una nueva dedicación por su familia. Ella, por su parte, decidió darle una nueva oportunidad.

Al ver el testimonio de su esposo, Sandra decidió venir a la iglesia y el Señor sí que supo enamorarla, le cautivó y ella comenzó a disfrutar cada servicio de Avivamiento, donde el tiempo no pasa, aprendió a amar a todos los que le rodean, y con un suspiro profundo, cuenta que nunca más volvió a sentir soledad.

“Caminar con Dios es una bendición, lo que estimaba como valioso, ahora es como nada al lado del Señor”, agregó Sandra.

Lo que más le impactó es que nadie le persuadió a cambiar de rumbo, sino que fue algo que nació por convicción. Ahora es feliz y le sirve al Señor como ujier en este lugar, donde cada fin de semana vivencia milagros, prodigios y maravillas en miles de vidas.

La mejor decisión es ir de la mano de Jesús, así sea cuando vas por el camino estrecho

Nidia creció en una familia normal, hasta el día en que su hermano menor apareció con cáncer, situación que le llevó a sus padres a dejarla de lado, provocando en ella vacíos que le indujeron a consumir sustancias alucinógenas, hasta que un día se encontró con Jesús.

Al llegar a la adolescencia, esos vacíos se convirtieron en la peor compañía para Nidia, quien, en busca de experimentar una experiencia sobrenatural, comenzó a consumir toda clase de sustancias alucinógenas, al punto de gastar $500 mil pesos semanales para saciar ese vacío, que se había alojado en su alma, produciendo en ella soledad, desasosiego, tristeza y vulnerabilidad que cada vez más le dominaban.

Comenzó a asistir más seguido a la iglesia tradicional para encontrar alguna solución a sus problemas y sin hallar respuesta alguna, se iba a su casa, se encerraba en su habitación y con desesperación como cuando un niño huérfano busca un padre que le pueda proteger, comenzó a escribirle cartas y dibujos a Dios, expresándole su situación.

“Ese mundo era demasiado oscuro, cada vez me atrapaba más y sin saber cómo salir de allí, respiraba profundo en espera de que algún rescatista llegara a salvarme de cualquier lugar”, agregó Nidia.

Pensó que podría salir de esa situación entablando una relación de compromiso con una persona a quien le entregó lo mejor de ella, diez años duró este enlace y le agradece a Dios por haber usado a su ex esposo quien un día pasando por el frente de la iglesia se sintió impulsado a entrar y motivado en ese momento de su vida, le invitó al Centro Mundial de Avivamiento.

“Por tres años estuve agachada esperando a que él regresara para que entráramos por la puerta estrecha, pero prefirió devolverse por el portón amplio que lleva al mundo , yo sabía que debía continuar, así que me levanté, tomé a Jesús de la mano y juntos comenzamos la mejor aventura de la vida”, sostuvo Nidia, quien por un momento hizo silencio y enseguida con una sonrisa en su rostro, confirmó que las palabras en ocasiones son inútiles para expresar lo que se lleva por dentro, pues no son suficientes.

Y es que no es para menos, estando en una escuela de discipulado básico del Centro Mundial de Avivamiento, conoció a Jesús, quien tocó su corazón, le hizo libre de las drogas en un instante, motivo suficiente para entregarle su vida y no volver a soltarle nunca más.

El Espíritu Santo le tocó y comenzó a aborrecer el alcohol y esas sustancias alucinógenas, las cuales consumía en busca de alguna experiencia sobrenatural; ahora le embargaba una mezcla de sentimientos como el amor, ganas de vivir que antes las drogas le hubieran suplido en medio de un alucinamiento irreal; pero en esta ocasión sin consumirlas, era ÉL quien le ofrecía una realidad que no estaba disfrazada de mentiras y que solo Dios sabe dar a quienes lo buscan.

Actualmente sirve en Avivakids, una rama de este gran árbol que es este gran ministerio y que se dedica al servicio de los niños en el Centro Mundial de Avivamiento, sabiendo que, de cada experiencia vivida en este lugar, saldrán las mejores palabras de su corazón para cada persona que en medio de su necesidad pueda conocer al autor de la vida.