El que no seas profesor con título no te hace exento de conocer y querer ser el mejor maestro, como creyentes tenemos la responsabilidad de caminar siguiendo el mayor ejemplo de conducta, vida y amor que tenemos en Jesús. Todo el tiempo estamos involucrados en un proceso de enseñanza y aprendizaje, desde los papás, los hijos, los amigos, los compañeros del trabajo y hasta aquellos que nos siguen en las redes, ven un ejemplo y aprenden algo de nosotros, así como nosotros de ellos.

Es por esto, que hoy en el blog de Avivamiento, traemos los 5 secretos que nos dejó el Maestro de maestros, aprenderemos desde el corazón a cambiar vidas y a ser canales de bendición para aquellos que nos rodean, por medio de la enseñanza.

1. Jesús sentía interés por toda la humanidad
Los alcances de Jesús fueron y han sido mundiales, por eso hoy estamos aquí, es nuestra tarea levantarnos desde el lugar en el que Dios nos plantó y dar fruto, mostrar ese amor por los demás, ser luz en cada momento, desde la universidad, el trabajo, el colegio hasta en el hogar, debemos mostrar que no somos indiferentes a los demás.  (Juan 12:32)

2. Jesús tenía autoridad
La buena noticia es que esa autoridad que nuestro Salvador tenía, la puso sobre cada uno de sus hijos, no hay porque temer, solo habla, enseña, ora por otros y verás como él mismo te va a respaldar, cuenta tu testimonio y comparte las maravillas que él ha hecho en tu vida.  (Mateo 7:28-29)

3. Jesús conocía la naturaleza humana
Él más que nadie conocía a sus discípulos y a todo aquel que iba a enseñar, por medio de historias, parábolas, ejemplos, señales y maravillas daba a conocer su mensaje. No hay mejor forma de enseñarle a alguien que conoces, eso refleja el esfuerzo y el amor, no es lo mismo si le explicas algo a un niño de 5 años que a un joven de 22, así que conociendo sus características y su naturaleza vas a cumplir de manera sencilla el objetivo.

4. Jesús usó las Escrituras más de lo que logramos comprender
Él citó por lo menos 20 libros del Antiguo Testamento, Jesús vivía, leía y conocía perfectamente lo que Dios decía en Su Palabra. Esta es una de las armas más importantes que poseemos. La pregunta es ¿La leemos y la reclamamos?
Estúdiala, no permitas que las muchas obligaciones te alejen de tu fuente de verdad y del testamento de tu bendición.

5. Jesús fue la encarnación viviente de la verdad
Esta característica lo resumimos en “Jesús era puro ejemplo”, nunca enseñaba algo que no viviera, su vida misma era el más grande sermón, no ponía cargas imposibles de llevar, por el contrario, recibía con amor a aquel que lo deseara, enseñaba con paciencia en las calles, en los barcos, en el mar, en las casas, en las sinagogas, cualquier lugar era su púlpito perfecto, pues su vida hablaba por sí sola. Que nuestro ejemplo provoque sed a los demás, que puedan sentir el aroma de Dios en nuestras vidas y que con tan solo vernos, sepan a quién le pertenecemos.

Dios sabe que somos débiles, pero si decidimos rendirnos a sus enseñanzas y a su Palabra, lograremos ser los mejores estudiantes, los mejores maestros, lograremos honrar el nombre de aquel que nos amó sin condición y que hoy desea que sigamos su ejemplo.

Por eso una vez más, te extendemos la invitación para que te prepares en las diferentes escuelas de formación que hay en Avivamiento, los pastores Ricardo y María Patricia han preparado un sin número de sorpresas, para que en cada clase aprendamos a caminar en victoria y bendición completa.

Para más información llama al 7953333 o escríbenos al correo: escuelas@avivamiento.com