Dios está buscando una Iglesia consagrada para el Señor. Desea hombres y mujeres que digan: “¡Yo quiero ser radical por Jesús!”.

Todos los hombres de Dios mencionados en la Biblia eran personas imperfectas y con temperamentos distintos. Sin embargo, hay una característica que define a aquellos que son un ejemplo hoy para nosotros: todos tenían pasión por el Señor y eran radicales por Él.

Uno de ellos era Daniel, quien propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey, sino que decidió ser radical por el Señor y le rogó al jefe de los eunucos que solo le diera legumbres y agua. ¿Su recompensa? El Señor lo hizo 10 veces más sabio e inteligente y lo puso como consejero del rey.

Y la historia no se queda ahí. Daniel estuvo a punto de morir y fue enviado al foso de los leones por su fe y devoción al Señor, pero ¿sabes qué? ¡Dios no lo dejó en vergüenza y lo sacó en victoria!

"Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios", Daniel 6: 23, 24.

¡El Señor puso a Daniel como cabeza ante el imperio persa! Sí, llegó a ser la máxima autoridad después del rey.

Dios quiere personas radicales por Él

No tienes que ser perfecto para eso. Dios te ama tal y como eres, pero no quiere dejarte como estás. Y eso hace parte de ser radicales por Él, buscar al Señor con todo nuestro corazón y permitirle que Él haga de ti el hombre o la mujer que quiere que tú seas.

¿Arde tu corazón por el Señor? ¿Tienes pasión por la presencia del Espíritu Santo? Si no es así, es momento de que tomes una decisión y le pidas al Espíritu Santo que regrese a tu vida. Separa un tiempo con el Señor y enamórate de Él.

Vive para el Señor

Es cierto que vivimos en el mundo, pero también es cierto que no hacemos parte de este mundo. Pero tenemos una misión: mostrar el amor de Jesús y llevar esa esperanza a aquellos que buscan desesperadamente una salida a la tristeza, la enfermedad, la depresión o la ansiedad que están viviendo.

Pero eso solo lo pueden hacer aquellos apasionados por el Señor, que caminan con Él y están llenos del Espíritu Santo. ¡Haz un alto y decide consagrarte solo para Él! Verás cómo te usará y prosperarás en todo lo que hagas.