Es común que te sientas solo durante la noche oscura, pero puedes correr a los brazos del Señor porque Él te dice: ¡Yo estoy contigo en la prueba!
Antes de una gran conquista Dios nos prepara para recibir la bendición y suele hacerlo a través de las pruebas. Pero, ¿adivina qué? Esto logra hacernos crecer y madurar en nuestra fe y dependencia del Señor.
¿Sabes cuántos años pasaron para que José se convirtiera en el gobernador de Egipto desde que Dios le regaló esos sueños? ¿Conoces toda la aflicción que vivió el rey David antes de llegar al trono? Y, ¿Sabes todo el proceso de Moisés cuando estuvo en el desierto antes de que el Señor lo llamara a guiar al pueblo de Israel para salir de Egipto?
Podríamos quedarnos aquí hablando de todas las pruebas que vivieron los hombres de Dios. Amar al Señor y caminar con Él no nos exime de pasar por la noche oscura, pero hay buenas noticias: ¡Él está con nosotros aún en la prueba!
Dios te prepara para llevarte a la cima más alta
Aunque es un pasaje bíblico muy común, el Salmo 23 contiene una poderosa promesa de Dios: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”.
Si sientes que se te agotan las fuerzas por la prueba que estás viviendo, corre a los pies de Jesús y pídele que abra tus ojos para que puedas verlo en medio de esa aflicción. ¡No pierdas la esperanza, Dios te va a llevar a la cima más alta!
Dios te pondrá por cabeza
Esta es otra promesa maravillosa. El Señor siempre busca una oportunidad para promovernos, por eso permite las pruebas. Dios te ama con amor eterno y promete sacarte de esa prueba en victoria, así que no desmayes.