Si eres un escogido de Dios, Él te unge para que puedas cumplir el propósito al cual fuiste llamado. Pero, ¿sabías que esa unción te protege y te da poder para romper todos los yugos?
Tenemos un sinnúmero de ejemplos en la Biblia sobre escogidos con unciones especiales. Uno de ellos fue Eliseo, que, incluso, después de que murió, un cadáver tocó sus huesos y volvió a la vida. Increíble, ¿verdad?
El apóstol Pedro era otro escogido. En Hechos 5:15 podemos leer que era tan fuerte la unción que si su sombra tocaba algún enfermo este era sanado. Y nos podemos quedar cortos hablando de Sansón, Pablo, Elías, Moisés y muchos más.
Pero esta unción no se queda solo en hombres que son mencionados en la Biblia. Smith Wigglesworth, un evangelista del siglo XX, también era ungido. Este hombre tenía una forma muy particular de ministrar sanidad a los enfermos. Y es que, en vez de imponer sus manos, Wigglesworth los golpeaba. ¡Sí, los golpeaba! Pero la mejor parte de todo era que los enfermos recibían sanidad.
La unción de Dios te protege
Si eres un escogido de Dios, Él te va a ungir para cumplir su propósito. No lo puedes hacer en tus fuerzas porque sin duda fracasarás. Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, pero esto es una realidad cuando tienes la unción del Espíritu Santo.
Y no solo eso. Cuando eres ungido por Dios, tienes una completa y absoluta protección. David, siendo tan solo un muchacho, fue el único que pudo derrotar a Goliat, ni siquiera el rey Saúl lo pudo hacer. ¿Había algo especial en David? ¡Claro, era la unción del Espíritu Santo!
La unción que permite obtener las más grandes conquistas
¿Deseas con todo tu corazón la unción del Espíritu Santo? Es momento de que se la pidas al Señor y Él te la dará. Notarás la diferencia entre hacer las cosas en tus fuerzas y hacerlas con el respaldo de Dios.