No fuiste llamado solo a creer en Jesús… fuiste llamado a reflejarlo.

En 2 Corintios 3:18 dice que, al mirar al Señor con el rostro descubierto, somos transformados y empezamos a reflejar Su gloria como un espejo. No es un cambio producido por esfuerzo humano, sino por la obra del Espíritu Santo cuando permaneces cerca de Él.

Reflejas aquello que estás mirando

La gente siempre termina irradiando aquello que ocupa su corazón.

Hay personas que reflejan deportes, otras tecnología, otras dinero, noticias o entretenimiento… porque eso es lo que ven todo el tiempo.

Pero Dios espera algo distinto de ti:

👉 Que mires a Jesús cara a cara.
👉 Que lo busques.
👉 Que te conviertas en un espejo de Su gloria.

Así como Moisés descendió del monte con el rostro resplandeciente después de hablar con Dios, tu vida también cambia cuando pasas tiempo en Su presencia. Moisés no intentó brillar; simplemente había estado con Dios.


🔥 Hombres y mujeres que ardían por Dios

David hablaba diferente porque pasaba tiempo adorando; mientras otros veían un gigante, él veía al Dios omnipotente.

Juan el Bautista atraía multitudes porque su fuego venía de su intimidad con Dios en lugares apartados.

Eliseo empezó a reflejar la gloria cuando el Espíritu Santo reposó sobre él, y la gente lo reconocía como un hombre de Dios.

Esteban, aun siendo acusado injustamente, tenía un rostro como de ángel porque reflejaba la presencia del Señor.

El punto no era su talento, ni su posición.
Era una sola cosa: habían estado con Dios.


El secreto: el lugar secreto

No se trata solo de orar rápido o cumplir un hábito religioso.

Se trata de:

Tomar la Palabra.

Apartarte a solas.

Adorar.

Hablar con Dios.

Permanecer en Su presencia hasta ser transformado.

Así como Daniel oraba tres veces al día y David buscaba al Señor mañana, tarde y mediodía, la transformación ocurre cuando haces de Dios una compañía constante.

Según la enseñanza, muchos problemas encuentran respuesta precisamente allí, en ese tiempo íntimo donde entras cargado y sales con victoria porque has visto al Rey.


La pregunta que lo cambia todo

¿Qué ve la gente cuando te ve?

¿Ven solo a alguien religioso?
¿Ven a alguien común atrapado en lo cotidiano?
¿O pueden percibir a Jesús en tu manera de hablar, actuar y vivir?

Los apóstoles fueron reconocidos porque “se notaba que habían estado con Jesús”. Eso es lo que Dios espera hoy: que tu vida sea evidencia viva de Su presencia.


No es para que te vean a ti

No queremos que nos vean a nosotros, queremos que Cristo sea visto en nosotros.

Cuando alguien refleja la gloria de Dios, ocurre algo natural: los corazones comienzan a arder, las personas se acercan y desean conocer al Señor.

No por estrategias… sino por presencia.


🙏 Una decisión diaria

Decidir buscar a Dios cada día.

Decirle:

“Señor, quiero ser un espejo de Tu gloria.
Hazme de nuevo.
Transforma mi corazón.”

Porque cuando caminas con Él, el Espíritu Santo hace la obra: te transforma de gloria en gloria hasta que, sin darte cuenta, tu vida empieza a mostrar a Jesús.

Y entonces la pregunta ya no será qué dices…
sino lo que otros pueden ver en ti. ✨