Es inevitable que en el transcurso de la vida recibamos ofensas, desde que nos levantamos estamos enfrentando diversas circunstancias que se salen de nuestro control, fue por esta razón que Jesús nos advirtió diciendo “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundoJuan 16:33.  

Esto es lo primero que tenemos que entender, las ofensas y los problemas van a venir, van a doler y aún más si son ocasionadas por las personas que amas, sin embargo, nuestra tarea y obligación es responder y actuar como Jesús lo haría.

En muchos momentos hemos pensado que todo está bien, que ya perdonamos genuinamente, y que tanto la otra persona como uno mismo está libre, no obstante, si al examinarnos delante de Dios y recordar lo sucedido hay dolor, es necesario hacer un alto en el camino y ser honesto con aquel que puede entendernos y quiere hacernos libres.  

En la reunión del domingo 10 de marzo, los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez impartieron sanidad interior y liberación con una palabra que marcó un antes y un después en la vida de cada ovejita del Avivamiento.

Ø  Múltiples estudios señalan de manera científica, médica y psicológica, los efectos del perdón y sus beneficios. Uno de ellos fue llevado a cabo por el doctor Frederick Luskin PH. D de la Universidad de Stanford, concluyendo que el perdón eleva el estado de ánimo y aumenta el optimismo, mientras que no perdonar está correlacionado con estados de depresión, ansiedad y hostilidad.

Ø  Se habla del veneno del rencor; cuando no perdonamos liberamos todos los neuroquímicos del estrés y la ansiedad. La adrenalina, el cortisol y la norepinefrina rocían el cuerpo. Nuestra presión arterial y nuestra frecuencia cardíaca aumentan dramáticamente, y con ello el riesgo de sufrir enfermedades coronarias. La tensión muscular y la actividad las glándulas sudoríparas se disparan. El cerebro entra en lo que se conoce como “la zona de no-pensamiento”, un estado cognitivo en el que nuestras facultades mentales se ven seriamente limitadas: no podemos pensar con claridad, y encontrar soluciones creativas a nuestros problemas cotidianos se vuelve inasequible.

Beneficios científicos del perdón:

-          Permite que la presión arterial y el ritmo cardíaco descienden, los neuroquímicos del estrés son reabsorbidos y el sistema nervioso activa el modo parasimpático, la llamada respuesta de relajación.

-          Perdonar activa las partes más recientemente evolucionadas de nuestro cerebro, como la corteza prefrontal y la corteza cingulada posterior, que se ocupan de la resolución de problemas, la moral, la comprensión de los estados mentales y emocionales de los demás, y el control cognitivo de nuestras propias emociones.

-          El perdón probablemente evolucionó como un mecanismo que nos permite superar el dolor y aliviar el sufrimiento humano: nos ayuda a superar una situación que de otro modo sería una importante fuente de estrés desde un punto de vista psicológico y neurobiológico.

-          Cuando sentimos emociones positivas hacia las personas que nos ofendieron, experimentamos cambios fisiológicos en tiempo real que mantienen el equilibrio en nuestro cuerpo-mente. Además, el perdón ha servido también como mecanismo evolutivo de cohesión social que asegura la supervivencia del clan.

Sin duda alguna, es tiempo de perdonar, soltar, entregar nuestras cargar en manos de Dios y prepararnos para recibir todas las bendiciones que el Señor tiene preparadas para nosotros.

La ofensa es un arma de satanás para llenarte de odio, amargura y resentimiento; impidiendo que puedas recibir la bendición sobreabundante que Dios ya soltó para ti. Pero Jesús nos enseña una salida y es el perdón. Recuerda, el Señor ya decretó el Éxodo en tu vida, y Su deseo es que tengas un corazón sano para que puedas entrar en la tierra de la bendición

Pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez