Sofía fue diagnosticada con ojo vago, una condición que trajo profunda aflicción a sus padres. Como familia, enfrentaron momentos de preocupación e incertidumbre, pero en medio de esa situación, Dios sembró algo muy especial en el corazón de esta pequeña niña: fe.

Sofía tenía un deseo claro en su corazón: venir al Centro Mundial de Avivamiento, porque estaba convencida de que Dios podía sanarla. Ella oraba por su milagro y también oraba para que se abriera la puerta para viajar a Colombia. Su fe no era complicada ni elaborada; era una fe sencilla, genuina y confiada en el poder de Dios.

Sus padres, conmovidos por la fe de su hija, decidieron hacer el esfuerzo y viajar desde Ecuador hasta Colombia. Durante la reunión, la presencia de Dios fue tan fuerte que toda la familia pudo experimentar la obra del Espíritu Santo. Era evidente que Dios estaba honrando la fe de esta niña.

En medio de ese ambiente de adoración y fe, Sofía decidió pasar al frente para que el pastor orara por ella. Mientras recibía la oración, comenzó a llorar profundamente por la presencia de Dios. Cayó al piso a causa de la unción y, al levantarse, repetía con convicción: “Recibí mi milagro.”

Minutos después, subieron a la tarima para contar lo que Dios había hecho, y Sofía estaba completamente sana. La fe de una niña fue recompensada, y la gloria del Señor se manifestó de manera poderosa.

Este testimonio nos recuerda que Dios sigue haciendo milagros, y que una fe sencilla, cuando es puesta en Él, puede mover el cielo.

Si tú también necesitas un milagro, te invitamos a visitarnos en el Centro Mundial de Avivamiento, en Bogotá, Colombia, ubicado en la Carrera 68 #13-80, en nuestros servicios viernes 7:00 p. m. y domingos 8:00 a. m. y 10:30 a. m., o a conectarte desde cualquier parte del mundo a través de www.avivamiento.com