Sin un peso pero con todas las promesas de Dios – Testimonio

 Fernando y su esposa son un testimonio vivo de los milagros del Señor, desde que se casaron han visto la mano del Señor a favor de ellos y en una entrevista nos contaron como sucedió.

AVIVAMIENTO: Cuéntenos por favor ¿cómo empezó todo?

FERNANDO LEIVA: Nosotros sentimos casarnos, pero no teníamos nada, me quedé sin empleo, no había recursos, pero nosotros teníamos esperanza y la verdad pensábamos cancelar todo y fue cuando alguien nos regaló el matrimonio en el mejor restaurante de la calera, todo pago, sin un peso. No teníamos ni un peso en el bolsillo, pero el Señor nos dio todo…

Y recuerdo que ese día íbamos saliendo del restaurante y alguien nos metió en el bolsillo lo de la luna de miel y así nos fuimos a nuestra luna de miel.

AVIVAMIENTO: El Señor bendiciéndolos desde el comienzo, ustedes me contaban que no tenían ni para su cama y que el Señor se las regaló completa, pero cuéntenos ¿qué pasó después?

F.L.: Nosotros empezamos a sembrar votos, a buscar nuestro apartamento, íbamos mirábamos, creíamos y me acuerdo que el Pastor Ricardo decía vayan y miren la tierra que van a conquistar, ese día fuimos miramos un apartamento, teníamos 10 mil pesos en el bolsillo, y con eso comenzamos, el Señor nos regaló el apartamento y el Señor nos dio todo nuevo.

AVIVAMIENTO: Qué bendición, hasta lo que nos han dicho el Señor les dio matrimonio, apartamento, pero ¿qué vino después?

F.L.: El Señor nos dio un negocio propio y una persona me contrató aparte para que yo le llevará la contabilidad de su empresa, todo nos lo ha dado el Señor sin dinero, Dios nos ha prosperado.

AVIVAMIENTO: Felicitaciones, el Señor es bueno, pero sé que hay más ¿verdad?

F.L.: Sí, nosotros estuvimos orando para que el Señor nos regalará un carro, no teníamos la provisión para ahorrar pero oramos y la persona que me contrató me dijo que él prefería que yo tuviera una moto para el trabajo, sin embargo, yo le oré y dije: Señor yo tengo familia, regálame un carro.

Y lo mismo, empezamos a orar y a sembrar a levantar votos. Un día me llamó mi jefe para ir hacer un negocio, yo fui, nos sentamos con unas personas, empezamos hacer un documento y en el contrato decía que recibía un dinero y un carro, al salir vimos el carro.

Le dieron las llaves a mi jefe y me dijo este carro es para usted y su familia para que lo disfrute.

 AVIVAMIENTO: Definitivamente esas cosas solo las hace el Señor.

F.L.: Sí, y se cumple lo que han dicho los pastores porque en mi casa nadie tenía carro, nadie tenía casa y el Señor nos ha bendecido y ahora esos gigantes mis hijos jamás los verán.

 AVIVAMIENTO: Felicitaciones, es Dios

F.L.: Si, amen.