Miles de Jóvenes deciden ser cristianos apasionados por Dios

El pasado domingo 9 de julio, fue un día histórico para miles de jóvenes del Avivamiento, jóvenes hambrientos por la presencia de Dios, jóvenes que tomaron una firme decisión; dejar la inmadurez o la carnalidad y convertirse en cristianos pneumatikós, cristianos espirituales, con los cuales el Espíritu Santo hará sorprendentes cosas.

En el antiguo testamento existía un voto llamado “el voto del nazareo”, la palabra nazareo significa consagrado, se trataba de alguien consagrado a Dios y en el libro de Números dice lo siguiente:

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová, se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas. (Números 6:2-4)

Cuando una persona tomaba este voto, no se cortaba el cabello y era alguien apartado para Dios, podían ser tanto hombres como mujeres. Hay una historia en la biblia donde podemos aprender más de este voto, estamos hablando de Sansón quien fue nazareo desde su nacimiento. (Jueces 13:5)

Cuando Sansón creció el Espíritu Santo comenzó a manifestarse en él sobrenaturalmente, pero conoció una mujer que lo llevó a perder su consagración, muchos piensan que su fuerza residía en su cabello, pero no, su fuerza residía en su consagración. Tiempo después recobró su fuerza al reconocer su error y entendió la importancia de su voto a Dios desde antes de nacer. (Jueces 16:28)

Juan el bautista también es un ejemplo de una persona consagrada, él fue lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre (Lucas 1:41) y fue el encargado de preparar el camino para el Señor. Juan fue un hombre totalmente consagrado, apasionado por las cosas de Dios y cumplió el plan que Dios tenía para él. (Mateo 3:4) (Lucas 1:15)

Dios está buscando gente pneumatikós, gente espiritual, Efesios 5:18 dice: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. Alguien consagrado no es alguien borracho, adicto al mundo, a la pornografía, o a las drogas. Un consagrado es adicto al Señor Jesucristo.

Para este tiempo Dios ha mostrado cosas sorprendentes en el Avivamiento, un movimiento del Espíritu a escala mundial, muchos jóvenes hoy pueden estar preocupados en los afanes del mundo, tentados por el sexo o por los amigos; pero Dios está buscando jóvenes que estén totalmente resueltos a vivir por el Señor Jesucristo, jóvenes que estén dispuestos a prepararse y que deseen ser parte de aquellos que recogen la cosecha de almas más grande en la historia de la iglesia.

Si tú quieres ser parte de esos jóvenes apasionados por Dios, debes decirle en este momento al Señor: “Quiébrame, Señor quiébrame, toma mi vida, heme aquí yo iré. Rompe el molde, arranca mi pecado, ya no quiero contaminarme más. Señor fortaléceme, yo quiero ser un apasionado por ti, yo quiero ser un cristiano pneumatikós”.