Una segunda oportunidad

La Biblia está llena de ejemplos de grandes hombres de Dios que destruyeron el plan de Dios para sus vidas, pero a los cuales Dios les dio una segunda oportunidad.

A Jonás, Dios le dio una misión para ir y predicar a Nínive, pero él se fue para el lado opuesto, y terminó en el vientre de un pez. Pero estando allí, se arrepiente y su eleva a Dios un clamor, y dice la Biblia que inmediatamente Dios lo oyó e hizo que el pez lo vomitara en tierra. Y al salir, lo primero que oye es la voz de Dios, que le dice: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré” Jonás 3:2.

En el caso de Juan Marcos, él oyó en Antioquía cuando el Espíritu de Dios en profecía dijo aparten a Pablo y a Bernabé para la obra del ministerio, y él se une al equipo misionero, pero luego, en el primer lugar al que van se encuentran una resistencia y Juan Marcos no quiso continuar y se devolvió, abandonó el ministerio y no tuvo carácter para perseverar. Así que Pablo y Bernabé continuaron con la misión y al regresar a Antioquía, los testimonios que traían consigo eran impresionantes. Así que cuando dijo Pablo que iban a visitar a los hermanos de nuevo, entonces Juan Marcos dijo que quería ir nuevamente, pero Pablo le dijo que no, y luego de una discusión, no pudieron llegar a un acuerdo y entonces Bernabé se llevó a Juan Marcos y Pablo tomó a Silas y siguió a la misión.

Pero pasados los años, en la segunda carta a Timoteo, pablo dice: “Envíame a Juan Marcos porque me es útil para el ministerio”. No se sabe en qué momento se dio la segunda oportunidad para Juan Marcos, pero él fue quien escribió el Segundo Evangelio. ¡Dios le dio una segunda oportunidad! Y esta vez no la desaprovechó, después de estar con Pablo, estuvo con Pedro hasta que lo crucificaron, escribe el Evangelio dictado por Pedro, luego es fundador de una de las iglesias y muere martirizado.

Veamos ahora el caso de Pedro, Jesús estaba predicando en la sinagoga y reprendió a un demonio, y luego de esto, Pedro se fue tras Él. Lo trajo a su casa y Jesús sanó a su suegra. Luego se agolparon en la casa de Pedro y Jesús los sanó a todos. Jesús dijo que debía ir a otras ciudades a predicar y Pedro se va con Él. En una de estas ciudades en el mar de Galilea, Jesús usa la barca de Pedro para predicar y luego lo lleva a hacer una pesca milagrosa y el temor de Dios cae sobre Pedro. Y lo seguía a donde Él iba.

Jesús lo llevó al monte de la transfiguración, cuando hizo la lista de los 12, Pedro estaba incluido. Pedro fue el que recibió la revelación de Dios y dijo que Jesús era el Cristo, el Hijo de Dios. De los discípulos fue el único que caminó sobre las aguas, todo con él fue especial, había una misión para Pedro. Dios le dejó ver esto para que lo pudiera contar a las siguientes generaciones, le permitió entrar a la casa de Jairo y ver la resurrección de su hija. Había un trato especial con Pedro, porque iba a ser uno de sus testigos estrellas.

La noche en que Jesús les dijo que iba a ser apresado y todos huirían, Pedro dijo que nunca lo negaría, pero esa misma noche, lo negó tres veces. Después de la resurrección Jesús se les aparece en el mar de Galilea y cuando llegaron a la orilla, Jesús les tenía comida. Pero el último en llegar al desayuno fue Pedro, estaba como escondido entre los otros siete, porque no podía dar la cara.

Cuando estaban en el desayuno, fue cuando Jesús le dice a Pedro: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

En griego hay 4 palabras diferentes que traducen amor:

  • Eros: Tiene que ver con la pareja, un amor sexual.
  • Estorgeo: Amor entre familiares.
  • Filos: Calidez que se siente por un amigo. Afecto especial.
  • Ágape: El amor que los hombres debemos tener para con Dios y demanda todo del ser humano, requiere un esfuerzo. Es el amor con el que se comprometen en el matrimonio, un amor a pesar de…

En este pasaje:

  1. La primera vez Jesús le dice a Pedro “Agapao” y él le responde “fileo”
  2. La segunda vez Jesús le dice a Pedro “Agapao” y él le responde “fileo”
  3. Pero la tercera vez, Jesús le dice a Pedro “Fileo” y él le responde Tú lo sabes todo, tú sabes que “fileo”.

Pedro le estaba diciendo, Señor, tú sabes que nunca podré amarte cómo tú, sino como me lo permite este pobre corazón que falla. Y Jesús le dice: “Pastorea mis ovejas”. ¡Le dio una segunda oportunidad!

Quizá perseguiste la fe como lo hizo Pablo, abandonaste la misión como Juan Marcos, negaste al Señor como Pedro, te enalteciste del don de Dios y ahora has perdido territorio, desobedeciste o huiste de Él o pecaste.

Y tal vez estás sentado y no eres capaz de darle la cara al Señor, ni hablarle o adorarlo con libertad, y de pronto te estás preguntando: ¿Habrá una segunda oportunidad para mí en la fe, en la economía, en mi familia?

Si sabes que echaste a perder todo y que eres culpable 100%, eres consciente que lo que hiciste nunca debió pasar y ahora te sientes al borde del abismo o como Jonás en el vientre de un pez, debes saber que el Dios al que servimos es un Dios de segundas oportunidades y Él quiere darte una segunda oportunidad.

¡Que tu casa sea casa de Sus amigos!

¿Sabías que Jesús nació en Belén y creció en Nazaret, pero aun así, a ninguna de estas ciudades las llamó Su ciudad? En cambio, a una pequeña población de Galilea, a Capernaum, a esta sí la llamó Su ciudad.

Y tal vez te preguntarás, ¿entonces dónde vivía Jesús? Pues bien, fue precisamente en esta pequeña población, en la casa de Simón Pedro, donde Él reposaba, y donde plantó Su ministerio.

Marcos 2:1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.

Desde siempre hemos visto como Dios ha querido caminar con el hombre, Él quería caminar con Israel, la nube, representaba la Gloria de Dios, Su presencia maravillosa. Él estaba feliz caminando entre Su pueblo, moviéndose entre ellos, pero eran rebeldes, siempre se estaban quejando y rebelándose contra Dios, hasta que Él mismo se volvió enemigo de ellos.

Y es que hay tres tipos de personas, las cuales alejan a Dios, que hacen que Él se aparte, y son la gente que está llena de tradiciones que aun van por encima de las Escrituras, gente incrédula que siempre le resiste, y gente rebelde.

 Isaías 63:9-10 En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los levantó todos los días de la antigüedad. Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.

Entonces, en este punto, tal vez te preguntes, entonces ¿por qué Capernaum?, ¿por qué la casa de Pedro?, pues bien, en esta ciudad, la gente pasaba días enteros escuchándolo, sin comer, y no les importaba, porque tenían hambre de Él. Ellos se agolpaban para oírlo, todos querían oírlo, tocarlo y por esto, le tocaba subirse a la barca alejarla de la orilla, y desde allí predicarles.

 

En cuanto a Pedro, él le dio todo a Jesús, le pidió la barca y se la dio, aunque tuvo luchas y lo negó, fue el único de todos los discípulos que no salió corriendo, sino que lo siguió de lejos, Pedro dio su vida por Jesús, en su casa, Jesús era amado y deseado.

 

Dios reposa en la casa de sus amigos, por eso está en Avivamiento, porque es casa de sus amigos. Él está diciendo que va a habitar donde los que lo buscan, los que lo desean, los que lo anhelan y los que lo obedecen.

 

Así que es tiempo de que te levantes con determinación y le digas: “Señor, quiero que mi casa sea casa de Tus amigos”.