Hay muchas personas que piensan que la organización carece de espiritualidad, que limita procesos o que no tiene fundamento bíblico, basados en malas experiencias que se tuvieron en el pasado por énfasis excesivo en la organización. Sin embargo, encontramos un sin número de ejemplos que nos dejan ven los frutos de la organización y la importancia de la buena mayordomía.

“Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.”
1 Corintios 14:33

José se distinguió bajo tres diferentes amos: Potifar, el jefe de la cárcel y Faraón (Gn 39:2-23; 41:41-57) Su talento para organizar parecía venirle de manera natural. A causa de esta habilidad pudo salvar la tierra de Egipto y a su propia familia de morir de hambre.

• Aun cuando Moisés es conocido como uno de los grandes líderes del A.T, tuvo que aprender cómo ser un organizador eficiente.  Dios se valió de Jetro, suegro de Moisés, para enseñar a este el principio de  delegación (Ex 18:13-24). Moisés tuvo la sensatez de aceptar su consejo y comenzó a organizar su trabajo escogiendo hombres que fuesen jueces sobre grupos de personas, lo que le dejó en libertad para cumplir sus otras tareas.

• El Nuevo Testamento describe la manera sistemática en que Jesús cumplió su obra. Desde el llamamiento de los discípulos para adiestrarlos y cuestionarlos, él planificó cuidadosamente su obra; luego llevó a cabo su plan.

• La persona estudiosa de la Biblia no puede dejar de notar la manera cuidadosa en que Pablo organizó las iglesias que estableció. El visitaba y volvió a visitar las iglesias que había fundado. Su enfoque en la organización se refleja en la analogía de la iglesia como un cuerpo.

Empecemos con los tips:

  1. Lograr algo suele implicar dejar de lado otras cosas: Aprender a decir “no” es muy importante, mirar el tiempo y cumplir con los objetivos sin sobrecargarse.
  2. Cantidad no es igual a calidad: No se trata de cuántas cosas hagas, sino de la calidad con la que resulta, no se trata de mediocridad, sino de excelencia.
  3. No por miedo a fallar vas a dejar de intentar
  4. El plan hace a la perfección: Consigue una agenda, haz un check list diario, prioriza tus actividades y escribe las cosas importantes, no le des chance solo a la memoria.
  5. Primero lo urgente, después lo secundario
  6. Los proyectos muy grandes asustan, dividelos
  7. Necesitas energía para poder andar bien: Duerme el tiempo necesario y come bien.
  8. Resuelve las cosas sencillas en el momento, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, posponer actividades te acumula y genera más estrés.