¿Estás esperando un milagro de parte del Señor, pero aún no ves nada? ¿No será que sigues en tu zona de comodidad? ¡Es momento de clamar al Señor y dar esos pasos de fe!

Uno de los milagros más impresionantes plasmados en el Biblia fue cuando Jesús caminó sobre las aguas. Aunque al principio todos sus discípulos creyeron que era un fantasma y estaban aterrados, el Señor les dijo: "Tened ánimo; soy yo, no temaís!

Pedro fue el único de sus discípulos que salió de su zona de comodidad y le pidió al Señor que le permitiera ir a donde Él estaba. Jesús, sin dudarlo, le dijo: “Ven”. Y, ¿sabes qué? Pedro también caminó sobre las aguas y fue el único de los discípulos que lo logró. Sí, solo él experimentó ese milagro!

A veces Dios detiene la tormenta, pero otras veces te enseña a caminar sobre las aguas.

No quites la mirada del Señor

El gran error que cometió Pedro lo puedes ver en Mateo 14:30: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!

Si conoces el resto de la historia sabrás que Jesús reprendió a Pedro por dudar. Hoy el Señor te dice: no te voy a soltar, así que no dudes. Debes salir de tu zona de confort y creerle al Señor si te dio una promesa. No importa que tus ojos no lo vean. ¡Él lo hará, el Señor no es deudor de nadie!

Si bien es cierto que la Palabra dice que la fe es por el oír, no es por oír cualquier cosa. ¡Es por oír la Palabra de Dios! La Biblia es la carta de amor de Dios para ti y en ella están todas sus promesas. No solo la leas, medita en ella, memorízala, ámala.

Clama al Señor y Él te responderá

Es momento de que salgas de tu comodidad y comiences a clamar al Señor por tu milagro, sea cualquier cosa que necesites: sanidad de una enfermedad, provisión, liberación de deudas, que tus familiares lleguen a Cristo. Recuerda: no es quitar la tormenta, es caminar sobre ella. Y así lo vas a lograr.