En un solo día Dios va a acabar la aflicción que hay en tu vida. Si puedes creer lo verás, y no solo eso, también disfrutarás la bendición.
Lo que Dios hizo con Moisés y el pueblo de Israel es uno de los mejores ejemplos de que Dios puede cambiar las circunstancias de un día para otro. En un solo día, el Señor envío al ángel para que matara a todos los primogénitos de Egipto. Pero ¿sabes qué? No tocó a ningún primogénito de Israel. ¡El Señor peleó por ellos y los defendió!
Ese mismo día, el pueblo de Israel salió de Egipto con las manos llenas de la riqueza de esa nación. Pese a que Faraón y sus carros persiguieron al pueblo para tomar venganza, una vez más, Dios se glorificó y e Israel presenció uno de los milagros más grandes plasmados en la Biblia: el mar rojo abierto y el pueblo pasando sano y salvo.
Al final, Faraón y todos sus carros perecieron y Dios sacó en victoria a su pueblo. Hoy no es diferente contigo, el Señor peleará por ti y cambiará tus circunstancias. ¡Viene para ti la mañana de la alegría!
Toma esta promesa de Dios para ti en el Salmo 30:5: “Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría”.
Dos cosas que debes hacer para recibir la bendición
Lo primero que debes hacer es creer a sus promesas. Llévate a tu corazón estas palabras: Dios no es deudor de nadie. Si Él te prometió algo ten la seguridad de que se va a cumplir en el tiempo que Él ha determinado.
Lo segundo es tener paciencia. Dios es perfecto para hacer todas las cosas. Así que puede sorprenderte cumpliendo aquellas promesas de la manera en que menos imagines. No le amarres las manos a Dios, confía en que lo hará, pero no será a tu manera, será a la suya.
“Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”: Isaías 40:29,31.
¡No lo olvides, vendrá la mañana de la alegría!