Cómo transformar el valle de lágrimas en un manantial de bendición

A lo largo de la vida, todos anhelamos recibir las lluvias de bendición y disfrutar de los manantiales de gloria que Dios tiene reservados para nosotros. Sin embargo, son pocos los que desean pasar por la tormenta, cavar en medio de la dificultad o atravesar ese oscuro valle de dolor y aflicción.

La Palabra de Dios en el Salmo 84:5-7 nos revela una paradoja extraordinaria:


«Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos, porque atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente. Cuando la lluvia llena los estanques, irán de poder en poder y verán a Dios en Sion.»

Al leer esta cita en la versión TPT (The Passion Translation), encontramos una luz profunda para los tiempos difíciles: "Aún cuando sus caminos serpentean por el oscuro valle de lágrimas, cavan hondo para encontrar un manantial de gozo donde otros solo hallan dolor..."

Cuando atravesamos valles oscuros, la primera pregunta que nos ronda es: «Señor, ¿por qué estoy pasando por esta tormenta?» Pero Dios quiere transformar esa duda en nuestro corazón y enseñarnos a formular la pregunta correcta: «Señor, ¿qué quieres hacer en mí mientras atravesamos esta tormenta?»

Mientras camines por el valle, la presencia del Señor te revela tres movimientos de fe que debes hacer para ver la victoria:


1. No te detengas en el valle:

El texto no dice que jamás pasaremos por momentos oscuros. Nos aclara que el valle es un lugar de paso, no un lugar de residencia. El problema no es llorar; el problema es permitir que las lágrimas, la traición, la pérdida o el fracaso definan tu nueva identidad.

Lo que te ocurrió no tiene la autoridad para determinar quién eres ni quién vas a ser. Como declaró Job (11:16), llegará un día en que recordarás tus sufrimientos como cosas sin importancia.

El Señor nos recuerda en Isaías 43:18-19: «No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?»

Dios no te pide que niegues tu historia ni tu dolor, pero sí te dice: no permitas que tu pasado te impida reconocer la bendición nueva que estoy por hacer en ti. No te detengas en el valle, ¡sigue caminando!

2. En medio del dolor, cava profundo:

El Salmo dice que "cavan hondo para encontrar un manantial de gozo donde otros solo hallan dolor". El manantial nunca está en la superficie; se requiere esfuerzo, trabajo y compromiso espiritual.

Hay cosas de Dios que jamás descubriremos en una fe superficial. Cuando todo va bien, cualquiera dice que Dios es bueno. Pero cuando estás llorando y aún puedes declarar: «Aún no lo entiendo, pero sigo confiando en ti», tus raíces se profundizan y se arraigan firmemente en la presencia de Dios.

Cavar profundo significa:

·         Orar aun cuando no tienes ganas de orar.

·         Adorar cuando te cuesta levantar las manos.

·         Permanecer y creer cuando todo parece contradecir las promesas de Dios.

Recuerda que para que un edificio se mantenga firme y sea alto, necesita cimientos profundos hacia abajo. Mientras lloras y buscas a Dios, estás echando las simientes para convertirte en un gran templo para la gloria del Señor.


3. Prepárate para la lluvia torrencial

El último paso es el más glorioso: levanta tus manos y prepárate, porque se escucha el sonido de la lluvia de bendición.

Primero vinieron las lágrimas y tocó excavar; pero luego viene la lluvia que llena los pozos que cavaste. Si no hubieras cavado en medio del dolor, la lluvia simplemente habría corrido. Sin embargo, al abrir estos pozos mediante la oración y la fidelidad, lo que dolía se convierte en el recipiente donde Dios deposita el derramamiento de Su Santo Espíritu.


Tu victoria está cerca

Quizás hoy te encuentres caminando por ese valle oscuro de lágrimas. No me pido que ignores tu dolor, pero sí te insto a algo: no dejes de cavar.

Dios no desperdiciará tu proceso. Esa tormenta no vino a destruirte, sino a forjar el carácter de Cristo en ti y aumentar tu capacidad espiritual. Mira hacia el cielo: se oye el sonido de una gran lluvia de bendición sobre tu vida y sobre el Avivamiento. ¡Recíbela con fe hoy mismo!

No te quedes solo con estas líneas. Te invitamos a sumergirte en la presencia de Dios y escuchar la prédica completa «El sonido de la lluvia» impartida por el Pastor Juan Sebastián Rodríguez. Permite que la Palabra de Dios fortalezca tu vida y abra los cielos sobre tu hogar.