Cuando La Adversidad Es Solo Un Empujón A La Bendición

Claudia Yepes y Eduardo González llevaban 12 años en unión libre, estaban pasando por una crisis en su hogar y ella vivió un quebranto de salud que por poco le lleva a la muerte, Dios obró un milagro que les trajo a salvación.
El hogar de Claudia estaba dividido, todo el tiempo estaban en discordia con su esposo y un día en medio de uno de esos disgustos, ella le expresó a Eduardo y a sus hijos Danna y Sebastián, que con su muerte acabarían los problemas, pues la amargura y el desespero por llevar una vida sin Dios, le hacían ver que la vida no tenía sentido.

A los pocos días sufrió una hemorragia cerebral que le llevó a cuidados intensivos, donde los médicos no daban esperanza por su vida; su esposo en medio del desespero elevó una oración al cielo y le dijo a Dios que, si él era real, le devolviera la salud a su esposa, que les diera otra oportunidad y le prometía casarse con ella oficialmente por la iglesia; pues había sido un anhelo de Claudia y él se rehusaba constantemente a formalizar su relación.

En esos días Eduardo estaba agobiado, en medio del desespero tomó el control del televisor y pasando canales se encontró con ABN T.V, al ver los milagros y sanidades que ocurrían en el Centro Mundial de Avivamiento, se sorprendió de tal manera que se encendió una chispa de esperanza en su corazón y en esta ocasión con más fuerza clamó a Dios: “Señor, así como sanaste a esas personas que estaban enfermas, sana a mi esposa” sostuvo.

Luego de llevar 12 días en cuidados intensivos con pronóstico de muerte, milagrosamente Claudia comenzó a restaurarse y pronto salió de esa condición. Hubo médicos que atribuyeron su caso a un milagro divino y a los ocho días de haber salido de cuidados especiales ya estaba en una habitación, donde duró 8 días más.

Fue así que al salir de esa prueba sus vidas jamás volvieron a ser las mismas, y como Eduardo le había hecho una promesa a Dios, no tardo en cumplirla, así es que se desplazaron hacia la iglesia por primera vez y desde que entraron no pararon de llorar, “la paz que sentimos fue tan dulce que la queríamos volver a experimentar muchas veces.” agregó Eduardo.

Pronto dejaron las costumbres que traían consigo como el cigarrillo, alcohol y aún la amargura se fue de sus vidas para convertirse en una familia unida, que sostiene una verdadera relación con Dios.

A los 6 meses se casaron y su hogar fue restituido, actualmente todos sirven en avivamiento y dan gracias a Dios por haberlos traído a este lugar donde Dios hace todo nuevo.

Cuando Dios Usa La Sanidad Para Traer Salvación

Atormentada se encontraba Leonor Martínez en el año 2002, pues a su bebé de tan solo tres meses le habían diagnosticado una enfermedad de corazón, debía ser operada, cuando lo inesperado llegó con la sanidad de la niña en el Centro Mundial de Avivamiento.

Días de tristeza e incertidumbre estaba viviendo Leonor, no podía disfrutar plenamente del nacimiento de su pequeña como un regalo del Cielo, pues ahora todo giraba en torno al mal diagnóstico que había recibido por parte de los cardiólogos. Cierto día salió a hacer una diligencia y se encontró con Ligia Naranjo, una amiga con la que se desahogó contándole su situación, sin imaginar que Dios estaba propiciando cada instante para traer un cambio en su vida. Fue entonces cuando esta mujer miembro del Centro Mundial de Avivamiento, le invitó a una reunión de viernes.

Leonor aceptó la invitación como si se tratara de una reunión más, sin imaginar que ese sería el mejor día de su vida “apenas entré empecé a llorar, era un sentimiento de amor inexplicable, al instante el Pastor dio una palabra y dijo que Dios estaba sanado una bebé del corazón” agregó Leonor.

Ligia la amiga de Leonor no desaprovechó oportunidad y acercándose a ella, le animó a tomar esa palabra; Leonor por su parte, con incertidumbre y sin entender de qué se trataba le preguntó qué era eso, ¿tomar una palabra?, ella para ser más clara le explicó que creyera y ya.

Entre tanto, Leonor cerró sus ojos y le dijo a Dios que si él realmente existía se lo hiciera saber; al instante estaba en la tarima, el quebrantamiento era tan fuerte, que ella no se podía sostener en pie.

Terminada la reunión, estaba inundada de una paz inexplicable, pensaba todo el tiempo en aquella experiencia maravillosa de ese viernes y quería regresar pronto a la iglesia.

El martes de la siguiente semana Leonor tenía cita con el cardiólogo, quien en su cita médica realizó exámenes a la bebé y al no encontrar nada la miró sorprendido y le dijo “mamita en verdad no sé qué ha pasado con Laura Camila, pero ella está sana, no le encuentro nada”. Al instante Leonor se arrodilló y llorando dijo: “Dr. Dios sí existe” sostuvo Martínez, quien luego terminó de contarle a su médico lo sucedido.

Al poco tiempo trajo los exámenes a la iglesia para compartir su experiencia, ese encuentro con Jesús que cambió su vida en un instante, donde logró entender que sin él no somos nadie, sus deudas fueron canceladas de manera sobrenatural y el Señor ha sido sustento.

Han pasado 15 años y su hija ahora sirve en el coro junior, es una niña apasionada por Dios, que se levanta desde las 5 y 30 a.m. los domingos para llegar temprano a la reunión y poder servir; en su colegio aprovecha bien el tiempo para hablarles a sus compañeros acerca de Jesús. Para Leonor es un descanso que su niña ame a Dios y que esté metida en este río siendo luz y sal a los que le rodean.

Un milagro para Creer

El viernes 8 de mayo Leidy Martínez no tenía dinero, era tanta su necesidad que ella dijo: “no había ni para comer”, todo lo poseía eran 2 mil pesos que estaban en su cuenta.

Pero con toda su fe, Leidy fue a la ventanilla del banco y sacó este montó, el cajero no lo podía creer, quedó tan sorprendido que no soportó la curiosidad y le preguntó: “¿para qué los necesitas?” Y ella respondió: “los necesito”.

Entre tanto, salió del lugar y dijo: “Señor son 2 mil pesos que te siembro, yo sé que tú vas hacer grandes cosas, me voy a ir a adorarte, me voy a servirte y tú harás”.

Mientras caminaba, recordó que en su oficina estaban sus tenis y como tenía que servir en el coro se devolvió por sus zapatos a la oficina. Al llegar, su jefe le pidió que contestara el teléfono y al levantar la bocina escuchó una de las noticias más sorprendentes para ella y para quienes leen su historia…

“Te acabas de ganar un incentivo y un premio por ser la mejor en los resultados de la empresa, te acaban de consignar en las cuentas 21 millones de pesos” – dijo alguien en el teléfono.

No había dado su pacto pero el Señor honró su fe como a la viuda que dio las únicas dos blancas que tenía. Y como Dios no es deudor de nadie, a Laidy le devolvió 10 mil 500 veces más de lo que sembró.

Todo lo que esta mujer puede decir con lagrimas en sus ojos es: “Señor tú eres grande”