¿Alguna vez has sentido que hay algo grande preparado para ti, pero tus propios pensamientos te detienen? Es momento de renovar tu mente con la Palabra del Señor.

A veces caminamos por la vida con una mentalidad de esclavitud, como el pueblo de Israel en el desierto que, a pesar de haber sido liberado, seguía pensando como si estuviera en Egipto. Tú mismo decides quedarte cuarenta años dando vueltas o conquistar tu territorio, pero el primer paso es la renovación de tu mente a través de la Palabra de Dios.

Rompe con la mentalidad de esclavo

Recuerda a los espías que Josué envió. Ellos regresaron con una visión totalmente distinta a la de la generación anterior. Mientras unos se veían como langostas ante los gigantes, estos nuevos conquistadores entendieron que la victoria ya era suya porque el Señor así lo había dicho.

“Y dijeron a Josué: Ciertamente, el Señor ha entregado toda la tierra en nuestras manos, y además, todos los habitantes de la tierra se han acobardado ante nosotros”, Josué 2:24.

¿Te das cuenta? El miedo cambió de bando. Cuando tú te expones a la Presencia del Espíritu Santo y a la Palabra de Dios, dejas de escuchar a los pesimistas y empiezas a ver las oportunidades donde otros ven imposibles

No olvides la oración para renovar tu mente

No importa si vienes de un pasado de dolor o si sientes que tu territorio es pequeño. Mira el ejemplo de Jabes, un hombre cuyo nombre significaba "dolor", pero que no se conformó con esa etiqueta. Él se atrevió a pedir algo más grande, y tú también puedes hacerlo hoy. Él oró diciendo: “¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió”, 1 Crónicas 4:9,10.

Es tiempo de poner el pie sobre el gigante

La tierra que Dios te ha prometido, sea tu familia a los pies de Cristo, tu salud restaura, tus finanzas o cualquier sueño, ya te pertenece. Pero para tomar posesión, necesitas estar bajo la unción y dejar que la Palabra abunde en ti. Solo así esa mentalidad de derrota será reemplazada por la mente de Cristo.