Es fácil perderse en el ruido de las crisis, la incertidumbre política o las dificultades económicas que parecen rodearnos. ¿Verdad? Pero hoy el Señor te dice: ¡Pon tu mirada en Mí!
¿Recuerdas la historia del siervo de Eliseo? Él despertó y vio a la ciudad rodeada por un ejército enemigo. Su reacción natural fue el pánico, tal como suele pasarnos a nosotros ante una amenaza. Pero Eliseo no estaba asustado porque él no veía solo lo físico; él veía el ejército celestial de fuego que los protegía.
La diferencia entre el terror y la paz radicó en una oración que Eliseo hizo: "Te ruego Jehová que abras los ojos para que vea". Hoy tú necesitas esa misma oración. Es momento de que pongas tu mirada en Dios y le pidas que te abra los ojos.
Que tu mirada esté puesta en el Señor
El Señor sabía que íbamos a tener dificultades. La vida con Cristo no es sinónimo de que todo será color de rosa. Pero hay un mandato que Él nos dio: “Poned la mirada en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”, Colosenses 3:2,3.
El enemigo no siempre usa el pecado para apartarte de Dios; a veces usa la distracción y la preocupación para desanimarte y desenfocarte. No permitas que el ruido del mundo ahogue la voz de las promesas divinas que el Señor ya te dio.
Dios es más grande que cualquier problema que tengas
Recuerda esto: eres un hijo del Reino, y tu respuesta no debe ser el pánico, sino la adoración. Levanta tu mirada hoy, reconoce que el nombre de Dios es más grande que cualquier crisis. Camina con la seguridad de que Su Gloria ya está sobre ti.