El amor de Dios no se puede describir con palabras

Mauricio Martínez se sentía sin propósito en la vida luego de haber perdido a sus padres y hermano, lo cual le indujo a una profunda depresión que le llevó a refugiarse en el alcohol, hasta que tuvo un encuentro con el Señor.

Tras la pérdida de su familia en tan solo siete meses, Mauricio se sentía devastado, sin fuerzas y encerrado; el licor era su única compañía y fue ahí cuando invitado por un amigo llegó al Centro Mundial de Avivamiento.

La reunión transcurría con normalidad y Mauricio observaba todo con detenimiento, los cánticos de adoración a su parecer eran agradables y dulces, la forma como las personas adoraban le impactaba, pues cada uno estaba concentrado de corazón adorando al Dios vivo.

La música armonizaba con la quietud apacible del entorno, las personas con sus ojos cerrados clamaban por sus necesidades, fue ahí cuando el pastor Ricardo dio una palabra de ciencia donde dijo: “aquí hay una persona que de niño fue consagrada a los ídolos”. Enseguida Mauricio no sabe por qué sintió una convicción profunda y pensó en su mente, “soooy yooo”, mientras el Pastor Ricardo prosiguió diciendo que pasara al frente.

“sentí deseos de correr hacia adelante, no tuve temor, alguien me impulso” añadió Mauricio con lágrimas en sus ojos

Y cuando llegó allá al ser ministrado por el pastor Ricardo sintió que sus manos comenzaron a adormecerse, luego le sudaban y por último experimentó un fuego por todo su cuerpo que le producía ganas de llorar de amor.

A partir de ahí pudo volver a dormir bien, comenzó a sentirse tranquilo, “a veces miro hacia arriba y no lo puedo comprender, siento un amor diferente al humano, este, es de felicidad como si yo fuese un niño pequeño que está siendo consentido, pero en un a una escala inmensamente grande, no lo puedo explicar”, agregó Mauricio.

Después de esta experiencia, nunca más sintió deseos de beber alcohol, ahora su economía trascendió y todo está floreciendo a su alrededor.

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