El amor de Dios no se puede describir con palabras

Mauricio Martínez se sentía sin propósito en la vida luego de haber perdido a sus padres y hermano, lo cual le indujo a una profunda depresión que le llevó a refugiarse en el alcohol, hasta que tuvo un encuentro con el Señor.

Tras la pérdida de su familia en tan solo siete meses, Mauricio se sentía devastado, sin fuerzas y encerrado; el licor era su única compañía y fue ahí cuando invitado por un amigo llegó al Centro Mundial de Avivamiento.

La reunión transcurría con normalidad y Mauricio observaba todo con detenimiento, los cánticos de adoración a su parecer eran agradables y dulces, la forma como las personas adoraban le impactaba, pues cada uno estaba concentrado de corazón adorando al Dios vivo.

La música armonizaba con la quietud apacible del entorno, las personas con sus ojos cerrados clamaban por sus necesidades, fue ahí cuando el pastor Ricardo dio una palabra de ciencia donde dijo: “aquí hay una persona que de niño fue consagrada a los ídolos”. Enseguida Mauricio no sabe por qué sintió una convicción profunda y pensó en su mente, “soooy yooo”, mientras el Pastor Ricardo prosiguió diciendo que pasara al frente.

“sentí deseos de correr hacia adelante, no tuve temor, alguien me impulso” añadió Mauricio con lágrimas en sus ojos

Y cuando llegó allá al ser ministrado por el pastor Ricardo sintió que sus manos comenzaron a adormecerse, luego le sudaban y por último experimentó un fuego por todo su cuerpo que le producía ganas de llorar de amor.

A partir de ahí pudo volver a dormir bien, comenzó a sentirse tranquilo, “a veces miro hacia arriba y no lo puedo comprender, siento un amor diferente al humano, este, es de felicidad como si yo fuese un niño pequeño que está siendo consentido, pero en un a una escala inmensamente grande, no lo puedo explicar”, agregó Mauricio.

Después de esta experiencia, nunca más sintió deseos de beber alcohol, ahora su economía trascendió y todo está floreciendo a su alrededor.

Así es entregarle tu vida a Dios después de haber robado – Una segunda oportunidad de vida

A los trece años Juan David dejó de estudiar por voluntad propia, se perdió en el mundo, y las drogas destruyeron su vida profundamente. Lo que no sabía era que Dios tenía un plan único para él.

A la mitad de su juventud fue internado en una correccional de menores, a los 17 años. Sus padres no estuvieron presentes con él y de allí el fruto de diferentes vacíos emocionales y personales que no lograba llenar con nada. Sin una esperanza fija para su vida, no le quedaba más que resignarse a seguir el camino que le tocaba, pero Dios empezó a obrar en su corazón de una manera inesperada.

En aquel internado habían personas que le compartieron del Señor, cada noche, antes de acostarse, los hacían orar, y de esta manera se fue creando un hábito que iba grabándose en su interior, pero al terminar el plazo de estar en ese lugar, cayó nuevamente; se sumergió más en el mundo de las drogas y empezó a robar. Una de esas veces, en las que estaba robando, casi le disparan, un amigo suyo vio como la bala le pasó por un lado, pero eso no lo detenía para seguir en esos pasos.

En uno de esos robos lo atraparon y pensó que lo iban a meter a la cárcel porque le había robado a una señora en la calle. Después de haber hecho el respectivo proceso con la policía llegó el esposo de la víctima, y cuando iban a legalizar la denuncia este hombre paró todo y le empezó a preguntar cosas a Juan David, dentro de ellas, le hizo una propuesta:

“Si no te denunciamos, prométeme que le vas a entregar tu vida al Señor, no queremos que te vaya mal en la vida”.

En el peor momento de la vida de Juan David, Dios llegó manifestando su amor y su misericordia; levantó su mirada al cielo y solo pudo darle gracias y decirle: Gracias Dios porque te acordaste de mí. Él no entendía nada, pero sabía que el plan del Señor se estaba haciendo realidad en su vida. Desde ese momento empezó una restauración con el Señor, y el hecho de entregarle su vida, lo transformó por completo; su manera de pensar, de vivir, de actuar, ahora es diferente y sabe que hoy se encuentra viviendo, literalmente, en la misericordia de Dios.

Actualmente Juan David se congrega en el Centro Mundial de Avivamiento y su vida es resplandeciente, sus padres ahora lo apoyan en todo lo que emprende y sabe que este testimonio de salvación puede contarlo con orgullo, sabiendo que Dios le ha dado una segunda oportunidad y no la va a desaprovechar. Ciertamente las drogas no pudieron con él y si hay alguien con una lucha o problema similar que esté leyendo este testimonio, recuerde que Dios puede darle una segunda oportunidad.

Dios es experto en convertir el caos en una bendición inesperada

Diana, una mujer cabeza de familia, con 3 hijos y proveniente del Urabá Antioqueño, llegó a la ciudad capital en el 2010 y lo inesperado llega con el extravío de su hija mayor de 12 años, quien padecía de discapacidad cognitiva, situación que Dios usó para cambiar su vida.

Procedente del Urabá Antioqueño, una región ubicada sobre el mar Caribe y con diversidad cultural, llegó Diana a la ciudad de Bogotá, interior del país, a trabajar arduamente para sacar sus tres hijos adelante. Debía laborar jornadas de hasta 12 horas y todo valía la pena por ellos, hasta que un día se fue a comprar unas cobijas para su estadía en la ciudad capital y fue ahí donde una pareja de esposos le invitó a la iglesia.

Por ese tiempo conoció a Fernando con quien entabló una relación de compromiso, en él encontró un apoyo. A los pocos días Diana vino a la iglesia se sentó en la tercera fila delantera del auditorio y le gustó muchísimo, pero terminada la reunión se fue y no quiso volver, pues en el momento no era su prioridad.

en el 2010 ya convivía con Fernando y el día oscuro llegó a su vida, pues recibió noticias por parte de la monitora de su hija de 12 años, diciéndole que la niña se había extraviado, fue ahí donde ni la policía de infancia y adolescencia con sus influencias, ni ninguna otra persona podía ayudarla en una ciudad de 7 millones de habitantes donde no conocía a nadie.

Pasaban las horas y no había noticias de la niña, las autoridades le dijeron que tenían que resolver otros casos y que si sabían algo de su hija le avisarían; fue ahí donde vino el punto de quebrantamiento para Diana, quien sentía que el mundo se le venía encima, no sabía si ir a la derecha o a la izquierda, pensamientos minaban su mente, una niña de 12 años con discapacidad cognitiva, con una mente de una pequeña de cinco años, deambulando de un lado para otro sin saber a dónde ir.

El tiempo se hacía cada vez más largo, eran las nueve de la noche y Diana decidió ir donde aquellos esposos cristianos que un día le había invitado a Avivamiento, se sentó en una silla y le dijo a Dios:

“Señor devuélveme mi hija, yo te prometo que te voy a entregar mi vida, haré lo que tú quieras, como quieras y donde quieras, pero devuélvemela” sostuvo Diana.

A los cinco minutos la llamaron contándole que un taxista había llevado a la niña a su casa; al instante Diana supo que Dios le había respondido y supo en su corazón cuán real era Dios.

El taxista cuenta que encontró la niña debajo de un puente, la recogió y la pequeña le dio instrucciones precisas para que la llevara de vuelta a casa; a lo que Diana atribuye un milagro, pues ni ella conocía bien Bogotá, mucho menos una menor con discapacidad cognitiva.

A partir de ahí empezaron a venir a la iglesia, el Señor les ministraba durante cada reunión de manera muy especial y ahora ellos valoraban la omnipresencia y poder de Dios; pues Él comenzó a bendecirles liberando a Fernando del cigarrillo, alcohol y drogas; Diana, por su parte, echó raíces y eso les dio un crecimiento espiritual más rápido.

Actualmente ya están casados por la iglesia, el verdadero amor llegó a su hogar, el Señor les regaló un bebé como sello de su unión y su familia está agradecida, pues la niña con discapacidad, actualmente tiene 18 años, sirve en Army y ha mejorado notablemente.

Una familia fiel y apasionada por Dios que está dando fruto en el Avivamiento.

No se necesita saber leer ni escribir, solo corazones dispuestos a llevar un avivamiento

Los pastores Juan Chi Luisa y María Cuzco provenientes de la provincia de Cotopaxi, república del Ecuador son dos indígenas de la comunidad Quechua; ellos vinieron al avivamiento 8 años atrás, tomaron radicalmente las enseñanzas de nuestros pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez y ahora tienen un avivamiento.

Mientras un grupo de siete personas se arrodillan afuera de la emisora de radio, en agradecimiento por llegar al Avivamiento, con denuedo y lágrimas en sus ojos, la pastora María le contó al equipo periodístico de Aviva 2, que cuando llegaron junto con su esposo en el 2007 a un congreso Mundial de Avivamiento, recibieron la unción y cuando regresaron a Ecuador, se fueron llenos de una pasión que acababa de gestarse en su interior puesta por el Espíritu Santo.

Esta pareja de indígenas comenzó a reunirse junto con su hijo y dos familiares más para ayunar y pronto el poder de Dios comenzó a manifestarse de manera desbordante con sanidades y liberación; el respaldo de Dios estaba allí, en medio de una pareja analfabeta, a los cuales no les importaba su condición, solo dejarse llevar por ese fuego que cada día comenzaba a crecer más y más, al igual que el volcán de Cotopaxi el más alto de su país que les vio nacer y crecer.

Así fue como comenzaron y hoy día se reúnen 700 personas en sus reuniones, las cuales tienen el sello del Espíritu, “Él se mueve como quiere, sana en el momento que lo considere, ya sea durante la adoración, la alabanza, ministración, aún en los momentos de quietud”, contó el pastor Chi Luisa.

Terminada la prédica oran por las prendas y las envían a los enfermos, los cuales casi todos en su totalidad reciben sanidad.

De esta manera han ido creciendo y no solo en número, sino en lo espiritual, pues ellos le dijeron a al Señor que los transformara y les hiciera vasos rendidos, así fue como comenzaron a aislarse en una montaña alta, sin importar la lluvia, la oscuridad de la noche, caminaban por sendas pedregosas, donde los obstáculos eran como nada, pero que para ellos valía la pena pagar el precio de encontrase con ese ser maravilloso que estaba trayendo, al igual que ese volcán de Catapaxi, una erupción de fuego en sus corazones, transformando vidas.

Pagar el precio valió la pena, ir a la una de la mañana a encontrarse con el Espíritu Santo les trajo vida, perdieron el temor a encontrase con fieras o toda clase de impedimentos que les pudiese detener, porque sabían que en la sangre de Jesús había poder, así lo dio a conocer el pastor ‘Juanito’ como le llaman sus ovejitas.

“Ahora me siento feliz de haber ido a la montaña, allí Él me formó un guerrero, me estaba enseñando, es bueno ser obediente” sostuvo el pastor Chiluisa.

Aman a los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez, quienes les enseñaron acerca de la humildad, eso marcó sus corazones, saben que el ministerio se está moviendo con un gran Avivamiento y todo es por causa de Él.

Actualmente ya están construyendo su templo de 15 mil metros de terreno, un coliseo con lo mejor, ubicado al pie del volcán Cotopaxi donde personas necesitadas llegan hasta el lugar, esperando recibir un fuego especial, no precisamente volcánico sino uno poderoso, proveniente de la presencia de Dios.

En busca de la unción encontraron salvación

Una de las enseñanzas que siempre hemos recibido de los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez está enfocada a entender que Dios no tiene nietos, es necesario que cada persona de manera individual acepte a Jesús como su único salvador, no basta con nacer en cuna cristiana, no basta con que los padres sean pastores, pues el único que puede dar un nuevo corazón es el Espíritu Santo, es ese toque divino el que lo transforma todo.

Esta es la historia de los pastores Carlos y Rosalía de Argentina, quienes por 7 años vivieron en carne propia una dura batalla que muchos creyentes y pastores han vivido al ver a sus hijos apartados del camino por el que quizá fueron instruidos toda la vida.

Fueron 7 años en los que lloraron, clamaron e intercedieron sin cesar, pues Diego, su hijo, quien estaba sumergido en el mundo, en las drogas, el alcohol y unido con malas amistades, era una prueba casi segura de alguien que no recibiría la salvación.

Los pastores Carlos y Rosalía no tenían otro sueño que ver a su joven hijo en el redil, involucrado en el ministerio, pero sobre todo con la certeza de salvación y de un nuevo nacimiento genuino. Aferrados a miles de promesas que Dios había enviado sobre ellos, siguieron peleando la batalla por su hijo y de igual manera asistiendo fielmente a cada Congreso Mundial de Avivamiento durante 5 años, ellos simplemente sabían que la unción que fluye en Bogotá, tarde o temprano quebrantaría el yugo que había en Diego.

En el congreso del año anterior, Fuego en mis Huesos, vinieron expectantes y llenos de pasión por la unción. En medio de su clamor y de una reunión reciben una palabra que dieron los Pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez, en la que el Señor les entrega la promesa que para el próximo congreso estarían de vuelta en Colombia, pero con su hijo completamente trasformado y renovado.

Aferrados a esta palabra regresaron a su nación y no paso más de un mes para que el sueño más grande de sus corazones se hiciera realidad, ellos vieron cómo durante ese año, Dios, de manera sobrenatural cumplió su promesa, vieron cómo esta unción y esta palabra que recibieron en Bogotá dio fruto de manera inmediata.

Hoy vienen con su hijo y su nuera quienes llenos de pasión, quebranto y gratitud están corriendo por el fuego y a la vez están sedientos por recibir más de esta unción que fluye de Bogotá para el mundo entero.

“Ocúpate de Dios, búscale, corre por la unción y Él mismo se encargará de cada uno de tus asuntos, el Señor responde al clamor de unos padres apasionados por Él, que saben oír su voz y que corren por el fuego”  – afirmaron los pastores argentinos.

Familia pastoral convocada a correr la carrera por un avivamiento

El pastor Jorge Sosa, proveniente de la ciudad de  Avellaneda, en Argentina, vino al congreso mundial de avivamiento por segunda vez y en esta ocasión junto con su esposa y cuatro hijos, nos contaron su experiencia en el ministerio de los pastores Ricardo y María Patricia Rodríguez.

Como hijo de pastor, Jorge Sosa llevaba 30 años acompañando a su padre en la obra ministerial, pero algo curioso estaban comenzando a sentir junto con su esposa Eliana Faridas y era un anhelo por avanzar con cambios en el ministerio; así es que le insistían a su padre y pastor principal de dar pasos agigantados, pero él les contestaba que ya no podía más, y que se hicieran cargo ellos.

Por otro lado, Dios les había estado hablando a los pastores Sosa de dejar la zona de confort para abrir su propia obra; sin embargo, para ellos no era fácil, era desertar de la herencia, salir de la comodidad y fue entonces cuando conocieron el ministerio de Avivamiento en el 2015 donde vivieron una revolución en sus vidas.

Se embarcaron en la mejor y más grande responsabilidad de conducir un ministerio, fue entonces cuando comenzaron la obra en su casa junto con sus hijos y muy pronto su familia comenzó a restituirse, pues Jorge su esposa Eliana estaban a punto de divorciarse.

Su casa se convirtió en la cueva de adulam, donde llegaban los enfermos, endeudados, enlutados, heridos, abatidos y todos eran restituidos.

Hoy, dos años después, cuentan que ya tienen un templo de 300 metros cuadrados para un pueblo de 150 personas y este año vinieron junto con sus hijos para conquistar más, quieren que el fuego se intensifique y poder ensanchar su territorio.

Con empeño y dedicación, como invencibles guerreros, los pastores Jorge y Eliana sosa, han avanzado en la carrera, luchando siempre por agradar a Dios y recorrer ese camino que les fue trazado; pero con la responsabilidad de pasar esa posta a sus hijos, para que sean ellos quienes continúen el recorrido cuando ellos ya no puedan más.

Por eso vinieron a este congreso mundial de Avivamiento con su familia, sabiendo que ellos también heredarán el fuego que se pasará de generación en generación. “Desde que entraron al auditorio no han parado de llorar y sabemos que durante estos días les será impartida su porción”, sostuvo la Pastora Eliana.

Por ahora cuentan las horas para que se dé inicio a este congreso mundial de Avivamiento que por dos años han estado esperando.

Su sueño es conquistar a Francia con un Avivamiento

El pastor Remi Coadou proveniente de la ciudad de Cergi a 40 minutos de París, en Francia, viajó a la iglesia de Avivamiento en Bogotá, para conocer el ministerio, pues su vida espiritual, familiar y ministerial se encontraba en cuidados intensivos.

Ocho años atrás, Remi era líder en su iglesia ‘Santro de vida de fe’, el ministerio estaba decaído, su pastor había viajado a Estados Unidos, él se había quedado frente de la obra y su matrimonio ya no iba más.

Con un vacío inmenso en su alma acompañado de soledad, donde la angustia debilita al punto que hasta respirar duele por la misma situación, Remi decidió venir al Avivamiento, sin imaginar que su vida daría un giro total.

Era una mañana de congreso, más de 30 mil pastores de diferentes culturas y países estaban reunidos para ser ungidos, y Remi no supo cómo llegó hasta el púlpito, cuando menos lo imaginó estaba en el piso, el Pastor Ricardo Rodríguez le estaba ungiendo y cubriéndole con una bandera de su País, El Señor le hizo un llamado pastoral.

Terminado el congreso, el pastor Coadou se fue a su país.

“¿Que el Espíritu Santo es una persona a la que le podía hablar y que podría ser mi mejor amigo?”

Esa frase retumbaba mi mente, añadió el pastor Coadou, quien cerraba sus ojos, y rebosado de la plenitud de Dios, recordaba todo lo que había recibido, donde sumergido en las aguas del Espíritu, había sentido tanto amor de parte de Dios al que de oídas había oído y que ahora acababa de conocer.

Fue así como al llegar a su ciudad, se apresuró para compartirle a su esposa sus vivencias; ella por su parte, al ver el cambio, le creyó y juntos decidieron darse una nueva oportunidad.

Pasada una semana comenzó a entender que habían sido llamados a pastorear, pero no sabían cómo comenzar, “era un niño y tenía que aprender y crecer, así que poco a poco Dios me fue mostrando lo que tenía que hacer”, agregó el Pastor Remi.

Cosas impresionantes comenzaron a suceder, los milagros no paraban y la iglesia comenzó a avivarse en un país donde el cristianismo se caracteriza por ser tradicional, cuya prioridad no son las cosas del espíritu, sino la política entre otros asuntos.

Al comienzo muchos pastores se levantaron en persecución y lo llevaron a la pastoral de la ciudad, juzgándole de que se estaba proclamando; lo cual no detuvo al pastor coadou , quien  siguió hacia adelante derribando sin número de obstáculos.

Actualmente están experimentando el fuego en su congregación, donde las manifestaciones del Espíritu Santo no paran y su sueño es tomar a su país, para que haya un quebrantamiento en el ateísmo y que el Espíritu Santo tome el control y lleve un Avivamiento a esa nación europea.

Los primeros en llegar al Congreso Mundial de Avivamiento

Un día despejado en la ciudad de Bogotá, y el área periférica por la entrada de la avenida 68 en el Centro Mundial de Avivamiento ya está acordonada, para recibir a miles de pastores provenientes de los cinco continentes que llegarán al congreso Mundial de Avivamiento 2017.

Comienzan a llegar buses, dos de ellos abren sus puertas y uno a uno bajan apresuradamente; se trata de una comitiva provenientes de Costa Rica, quienes, con maletas en mano, aligeran sus pasos para ingresar al auditorio, donde un grupo de logística, les da la bienvenida entre aplausos y alegría en medio de una calle de honor.

Entre el grupo, resalta el gozo de dos de ellos, se trata de los pastores Cálimon de la iglesia Asociación Cristiana de Avivamiento y poder familia de Dios de la ciudad de Limón Costa Rica, un puerto, considerado el más grande e importante para usos comerciales de este país Centro americano.

Ellos vienen por segunda vez a este lugar y contaron su testimonio, acerca de cómo Dios le trajo el año pasado; pues no tenían los medios económicos y su congregación ofrendó para que ellos pudieran asistir, hoy un año después, regresan con una alegría en sus rostros que no pueden contener; pues su congregación creció cinco veces más.

Cuentan que su ministerio al regreso jamás volvió a ser el mismo, pues conocieron a la persona del Espíritu Santo, un Dios grande y poderoso que ahora pastorea su ministerio, llevando un reverdecimiento y un cambio total, donde milagros han comenzado a suceder, la iglesia está avivada; de ahí que sus enseñanzas en los sermones se centran en el Espíritu Santo.

Sorprendidos por el cambio en sus vidas y ministerios, este año invitaron al pastor principal y director de la misión integral en Puerto Limón, Davis, un hombre de mediana estatura, amable y humilde, quien con lágrimas en sus ojos aseguró que le que Dios va a dar durante estos días de congreso será tan grande, que ya se siente la unción en cada rincón de la iglesia y agregó: “estoy muy feliz de estar en este lugar”.

Dios quita cargas que hunden para entregar cargas ligeras que avivan

Sin el apoyo de nadie, Sandra Montoya vivía una vida llena de soledad, vulnerabilidad y desamparo, pues debía trabajar arduamente durante el día para poder traer el sustento a sus hijos y de esta manera sacarlos adelante hasta que un día se encuentra con el Señor.

Sandra llevaba una carga muy pesada sobre sus hombros, la responsabilidad por sacar sus tres hijos adelante, en medio de una gran ciudad que atemoriza a quienes no la conocen como lo es Bogotá, le intimidaban; sin embargo, luchaba cada día por sobrevivir con un salario mínimo. Nunca tuvo el apoyo de su esposo, pues era un hombre alcohólico e irresponsable que lejos de ofrecerle una estabilidad, se quedaba tranquilo en su comodidad porque todo lo tenía resuelto.

En medio del cansancio y la desilusión, cierto día, una amiga le comparte de Jesús a Sandra y le invita a hacer la oración de fe que para ella, en el momento, fueron unas palabras mecánicas, sin imaginar que ya había quedado una semilla en su corazón que más adelante daría su fruto.

“Yo sabía que necesitaba de Jesús, pero quería ir por mi propio camino pese a que me iba llevar a un abismo, sin embargo, leía la biblia y de lejos le miraba, luego me escondía como el que quiere y no quiere”, sostuvo Monroy.

Y es que ella tenía el paradigma que si venía a la iglesia le iban a cohibir de hacer cosas que ella amaba, por lo cual sacaba excusas para alejarse todo el tiempo.

Pasados dos años lo inesperado llegó, el esposo de Sandra a quien ella odiaba por los malos procesos que habían pasado, regresó con Jesús en su vida, y lleno de amor vino a conquistarla y a ofrecerle una nueva dedicación por su familia. Ella, por su parte, decidió darle una nueva oportunidad.

Al ver el testimonio de su esposo, Sandra decidió venir a la iglesia y el Señor sí que supo enamorarla, le cautivó y ella comenzó a disfrutar cada servicio de Avivamiento, donde el tiempo no pasa, aprendió a amar a todos los que le rodean, y con un suspiro profundo, cuenta que nunca más volvió a sentir soledad.

“Caminar con Dios es una bendición, lo que estimaba como valioso, ahora es como nada al lado del Señor”, agregó Sandra.

Lo que más le impactó es que nadie le persuadió a cambiar de rumbo, sino que fue algo que nació por convicción. Ahora es feliz y le sirve al Señor como ujier en este lugar, donde cada fin de semana vivencia milagros, prodigios y maravillas en miles de vidas.

La mejor decisión es ir de la mano de Jesús, así sea cuando vas por el camino estrecho

Nidia creció en una familia normal, hasta el día en que su hermano menor apareció con cáncer, situación que le llevó a sus padres a dejarla de lado, provocando en ella vacíos que le indujeron a consumir sustancias alucinógenas, hasta que un día se encontró con Jesús.

Al llegar a la adolescencia, esos vacíos se convirtieron en la peor compañía para Nidia, quien, en busca de experimentar una experiencia sobrenatural, comenzó a consumir toda clase de sustancias alucinógenas, al punto de gastar $500 mil pesos semanales para saciar ese vacío, que se había alojado en su alma, produciendo en ella soledad, desasosiego, tristeza y vulnerabilidad que cada vez más le dominaban.

Comenzó a asistir más seguido a la iglesia tradicional para encontrar alguna solución a sus problemas y sin hallar respuesta alguna, se iba a su casa, se encerraba en su habitación y con desesperación como cuando un niño huérfano busca un padre que le pueda proteger, comenzó a escribirle cartas y dibujos a Dios, expresándole su situación.

“Ese mundo era demasiado oscuro, cada vez me atrapaba más y sin saber cómo salir de allí, respiraba profundo en espera de que algún rescatista llegara a salvarme de cualquier lugar”, agregó Nidia.

Pensó que podría salir de esa situación entablando una relación de compromiso con una persona a quien le entregó lo mejor de ella, diez años duró este enlace y le agradece a Dios por haber usado a su ex esposo quien un día pasando por el frente de la iglesia se sintió impulsado a entrar y motivado en ese momento de su vida, le invitó al Centro Mundial de Avivamiento.

“Por tres años estuve agachada esperando a que él regresara para que entráramos por la puerta estrecha, pero prefirió devolverse por el portón amplio que lleva al mundo , yo sabía que debía continuar, así que me levanté, tomé a Jesús de la mano y juntos comenzamos la mejor aventura de la vida”, sostuvo Nidia, quien por un momento hizo silencio y enseguida con una sonrisa en su rostro, confirmó que las palabras en ocasiones son inútiles para expresar lo que se lleva por dentro, pues no son suficientes.

Y es que no es para menos, estando en una escuela de discipulado básico del Centro Mundial de Avivamiento, conoció a Jesús, quien tocó su corazón, le hizo libre de las drogas en un instante, motivo suficiente para entregarle su vida y no volver a soltarle nunca más.

El Espíritu Santo le tocó y comenzó a aborrecer el alcohol y esas sustancias alucinógenas, las cuales consumía en busca de alguna experiencia sobrenatural; ahora le embargaba una mezcla de sentimientos como el amor, ganas de vivir que antes las drogas le hubieran suplido en medio de un alucinamiento irreal; pero en esta ocasión sin consumirlas, era ÉL quien le ofrecía una realidad que no estaba disfrazada de mentiras y que solo Dios sabe dar a quienes lo buscan.

Actualmente sirve en Avivakids, una rama de este gran árbol que es este gran ministerio y que se dedica al servicio de los niños en el Centro Mundial de Avivamiento, sabiendo que, de cada experiencia vivida en este lugar, saldrán las mejores palabras de su corazón para cada persona que en medio de su necesidad pueda conocer al autor de la vida.